Brasil se prepara para una de las elecciones más cerradas y relevantes de América Latina. Este domingo 25 de octubre de 2026, Luiz Inácio Lula da Silva buscará mantenerse en la Presidencia frente a Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una segunda vuelta que no solamente definirá quién gobernará durante los próximos cuatro años, sino también el rumbo económico y político de la mayor economía latinoamericana.

Para México, el resultado tampoco es indiferente. Brasil y México son las dos mayores economías de América Latina, mantienen una importante relación comercial y recientemente fortalecieron su cooperación en materia energética mediante un acuerdo entre Pemex y Petrobras. A esto se suma que un cambio de gobierno en Brasil podría modificar la posición del país frente a Estados Unidos, China, el Mercosur y los principales debates regionales.

Brasil se prepara para una de las elecciones más cerradas y relevantes de América Latina / Especial

Lula y Flávio Bolsonaro llegan a una segunda vuelta cerrada

La primera ronda celebrada el pasado 4 de octubre dejó una diferencia mínima. De acuerdo con los resultados oficiales, Flávio Bolsonaro obtuvo 47.03% de los votos válidos, mientras que Lula alcanzó 45.16%, una distancia de apenas 1.87 puntos porcentuales. Ninguno consiguió superar 50%, por lo que ambos avanzaron automáticamente al balotaje.

Las encuestas publicadas durante los últimos días mantienen un escenario competitivo. El promedio de sondeos recopilado antes de la votación coloca a Bolsonaro ligeramente por delante, aunque la diferencia continúa dentro de rangos que impiden considerar definido el resultado. Un análisis publicado este 24 de octubre sitúa el promedio en 50.9% para Flávio Bolsonaro y 49.1% para Lula, aunque advierte que el margen sigue siendo reducido y que las encuestas brasileñas han mostrado desviaciones importantes en elecciones anteriores.

Un triunfo de Flávio Bolsonaro modificaría principalmente el componente político de la relación con México / Especial

La votación comenzará a las 08:00 horas y cerrará a las 17:00 horas, tiempo de Brasilia, según el calendario del Tribunal Superior Electoral. El candidato que obtenga la mayoría de los votos válidos será el próximo presidente.

Dos proyectos distintos para la mayor economía latinoamericana

Lula, de 80 años, representa la continuidad del Partido de los Trabajadores (PT) y defiende un modelo con un Estado activo, programas sociales, inversión pública y una política exterior enfocada en fortalecer la autonomía de Brasil frente a las grandes potencias.

Flávio Bolsonaro, senador de 45 años por el Partido Liberal (PL), reivindica buena parte del legado político de su padre y propone un giro hacia posiciones más conservadoras, reducción del gasto público y una estrategia más dura en seguridad.

Una victoria de Lula probablemente significaría mayor continuidad en la relación política actual / Especial

Esta diferencia quedó expuesta durante la campaña y los debates. Lula ha intentado vincular a su adversario con gobiernos de derecha de otros países latinoamericanos y, durante uno de los encuentros, acusó a Bolsonaro de impulsar un modelo similar al desarrollado por Javier Milei en Argentina.

El derechista no respondió con una negativa, sino que esquivó con una pregunta de vuelta: “¿Y cuál va a ser tu modelo?”, dijo; “El de Lula”, reviró el reeleccionista.

Trump también entra en la campaña brasileña

La relación con Estados Unidos se convirtió en uno de los asuntos más sensibles de la campaña brasileña. Lula ha cuestionado abiertamente la cercanía entre Flávio Bolsonaro y Donald Trump y ha utilizado las tensiones comerciales recientes para presentar la elección como una discusión sobre soberanía.

Durante el último tramo de la campaña, Lula acusó a su adversario de "lamer las botas" al líder estadounidense Donald Trump. También afirmó que Bolsonaro estaba detrás de la decisión de Trump de imponer aranceles a productos brasileños, algo que el candidato del Partido Liberal ha rechazado.

Lula advirtió: "si Trump no quiere comprar de Brasil, voy a vender a otros lugares".

La posición que adopte Brasil frente a Washington será relevante para toda América Latina, especialmente en momentos en que Estados Unidos busca reorganizar sus cadenas productivas, acceder a minerales críticos y competir con China por inversión e influencia dentro de la región.

Un Congreso mucho más favorable a la derecha

Quien gane la Presidencia no tendrá libertad absoluta para aplicar su programa. Las elecciones legislativas del 4 de octubre modificaron de manera importante el equilibrio del Congreso brasileño, donde el Partido Liberal se consolidó como la principal fuerza política.

En la Cámara de Diputados, el PL consiguió 121 de los 513 escaños, mientras que la federación integrada por PT, PCdoB y PV obtuvo 88. De esos 88 lugares, 70 corresponden directamente al PT. Los nuevos legisladores asumirán el 1 de febrero de 2027.

El avance resulta todavía más importante en el Senado. El PL ganó 19 de las 54 posiciones que estuvieron en disputa y, sumadas a los legisladores que mantienen su mandato, alcanzará una bancada de 28 de los 81 senadores. El PT tendrá nueve.

Esta composición podría favorecer considerablemente a Flávio Bolsonaro en caso de ganar la Presidencia. Lula, por el contrario, tendría que gobernar negociando con un Congreso en el que la derecha posee mucho mayor peso.

¿Por qué la elección de Brasil importa a México?

La relación entre México y Brasil va mucho más allá de la afinidad política entre sus gobiernos. Los dos países representan las economías más grandes de América Latina y cuentan con mecanismos comerciales, industriales, diplomáticos y de cooperación que llevan décadas desarrollándose.

Uno de ellos es el Acuerdo de Complementación Económica número 53 (ACE 53), mediante el cual ambos países conceden preferencias arancelarias recíprocas a una parte de su intercambio comercial. El acuerdo abarca alrededor de 12% de las líneas arancelarias y excluye el sector automotor.

Para la industria automotriz existe además el ACE 55, firmado entre México y los países del Mercosur, cuyo objetivo es facilitar el libre comercio y la integración productiva del sector. Actualmente, el intercambio de productos automotores entre México y Brasil se encuentra bajo condiciones de libre comercio.

En entrevista para N+, Oscar León Islas, académico de la Facultad de Economía y del Posgrado de la Facultad de Contaduría de la UNAM, experto en temas de inversiones y comercio internacional, señaló que en caso de una eventual transición política en Brasil, la relación binacional es mucho más profunda que alguna confrontación ideológica.

“La relación México-Brasil es mucho más profunda, que tiene una base profunda que va más allá de lo energético, que sería un paso adicional, o lo que ya tenemos México y Brasil en términos del PIB conjuntamente son la primera y segunda economías de América Latina”, señaló.

Pemex y Petrobras acercaron todavía más a México y Brasil

Uno de los elementos más recientes de la relación bilateral es la cooperación energética. En junio de 2026, Pemex y Petrobras firmaron un Memorando de Entendimiento para establecer cooperación estratégica y técnica en proyectos relacionados con petróleo, gas, exploración, producción y procesos industriales.

Para México, uno de los principales atractivos es aprovechar la experiencia tecnológica que Petrobras ha acumulado en exploración y producción en aguas profundas, un terreno en el que la compañía brasileña se ha convertido en una referencia mundial.

La presidenta Claudia Sheinbaum destacó en junio precisamente ese conocimiento técnico de la petrolera brasileña y explicó el interés mexicano en aprender de sus procesos para reducir los tiempos de exploración.

La cooperación fue nuevamente respaldada durante la Comisión Binacional México-Brasil, donde ambos gobiernos destacaron que el acuerdo energético forma parte de una relación más amplia en temas políticos, económicos, comerciales, científicos y culturales.

¿Qué podría pasar con México si gana Lula?

Una victoria de Lula da Silva probablemente significaría mayor continuidad en la relación política actual entre ambos países. Los gobiernos de Lula y Claudia Sheinbaum han encontrado espacios de cooperación en temas energéticos, integración latinoamericana y posiciones multilaterales.

Eso podría facilitar la implementación del acuerdo entre Pemex y Petrobras, además de mantener un diálogo político cercano en organismos internacionales y foros regionales. Sin embargo, la relación no dependería únicamente de afinidades ideológicas. El comercio, la inversión y la industria automotriz poseen acuerdos propios que han sobrevivido a gobiernos de diferentes tendencias tanto en México como en Brasil.

Un eventual cuarto mandato de Lula también mantendría a México y Brasil como dos de los gobiernos de mayor peso asociados a la izquierda latinoamericana, en momentos en que otros países de la región han avanzado hacia proyectos de derecha.

¿Y si gana Flávio Bolsonaro?

Un triunfo de Flávio Bolsonaro modificaría principalmente el componente político de la relación. Su cercanía ideológica con Donald Trump y su postura conservadora podrían alinear a Brasil de manera distinta en algunos asuntos regionales e internacionales.

Para México, esto podría significar una relación diplomática menos cercana en determinadas discusiones políticas, aunque no necesariamente una ruptura en comercio, energía o inversión. Los instrumentos como el ACE 53, ACE 55 y los acuerdos empresariales entre Pemex y Petrobras no desaparecen automáticamente con un cambio de gobierno, por lo que cualquier modificación requeriría decisiones específicas de las nuevas autoridades.

Incluso el acuerdo firmado entre Petrobras y Pemex tiene una vigencia inicial de dos años y contempla cooperación técnica, aunque no constituye por sí mismo un compromiso vinculante de inversión ni crea una sociedad o joint venture entre las empresas.

Por ello, un eventual gobierno de Bolsonaro podría revisar prioridades, pero existe una estructura bilateral mucho más amplia que una afinidad entre presidentes.