Encuentran carta de 300 años de antigüedad en España
REDACCIÓN RÉCORD
Marina Riaño, una profesora de francés jubilada, remodeló su casa hace unos años y encontró, escondida tras la pared de una de las habitaciones, la carta de Don Alfonso, escrita hace 300 años.
"… En cuanto a la letra, no la he visto mejor de mujer, y lo que encargo es que se acuerde Vuesa Merced de mi estando ausente y para que se han de gastar entre los dos circunloquios porque es mi afición tanta a Vuesa Merced que me abraso en amores, y así querida mía, digo, así en ausencia como en presencia siempre me abraso…". Toledo, 19 de octubre de 1700.
En la carta estaban ilegibles algunas partes, pero en general se conservaba en buen estado. Riaño no le dio importancia al hallazgo, la guardó sin decírselo a nadie. Pero hace unos meses se la entregó a Manuel Palencia, un historiador e investigador toledano que transcribió la carta y dio a conocer el hallazgo.
"He estado investigando para ver si podemos saber la historia de los protagonistas, pero los apellidos son muy comunes en Toledo desde siempre y va a ser difícil. Se puede inferir que se trata de un amor prohibido, pero poco más", explica Palencia, que dirige la Asociación Cultural Cuéntame Toledo, que se encarga de buscar nuevos cosas que la ciudad pueda mostrar al mundo.
Del hombre que escribió la carta, en octubre de 1700, sólo se conoce el nombre, Don Alfonso de Vargas y Montes. La destinataria de la carta se llamaba María de Sierra.
Don Alfonso y Doña María vivían en los últimos días de Carlos II, el último rey Austria. Su ciudad era una ruina, el recuerdo triste de una época en la que ya era capital del reino, y tampoco era un hervidero cultural para esas tres culturas -hebrea, cristiana y musulmana- que convivían en paz.
El amor de Alfonso y María pervive 300 años después, sólo con papel y tinta. La investigación seguramente conseguirá, con el tiempo, contar la historia de estos amantes que se han negado -quizá involuntariamente- a caer en el olvido.