El origen del quiebre: Un triángulo amoroso que congeló el vestuario
La historia del distanciamiento no es nueva, pero recobra una vigencia brutal en las fases definitivas de la Copa del Mundo. El conflicto se remonta al año 2013, cuando Caroline Lijnen, entonces pareja sentimental de Kevin De Bruyne, sostuvo un breve romance en Madrid con Thibaut Courtois. Tiempo después, Lijnen confesó públicamente que el desliz fue un acto de venganza tras una infidelidad previa del mediocampista, disparando una demoledora declaración a la revista Story: "Thibaut me dio en una noche lo que Kevin no me dio en tres años de relación".
Desde aquel momento, la hermandad que unía a ambas promesas belgas se disolvió por completo, instaurando un pacto estrictamente profesional dentro de la selección.
El profesionalismo por encima del orgullo
El quiebre llegó a ser tan profundo que antes del Mundial de Brasil 2014, el director técnico de los Diablos Rojos, Marc Wilmots, consultó directamente con De Bruyne si deseaba que Courtois fuera excluido de la convocatoria. En una muestra de madurez deportiva extrema, el entonces motor del Manchester City declinó el veto arguyendo que el equipo necesitaba al mejor portero disponible para aspirar al éxito.
A pesar de haber compartido éxitos internacionales durante más de una década, la relación actual es nula en el plano personal. De hecho, tras consumarse la reciente y contundente victoria de 4-1 frente a Estados Unidos en los Octavos de Final en Seattle, las cámaras de transmisión internacional captaron la evidente distancia y la total ausencia de miradas o saludos entre ambos líderes.
El "último baile" de una generación ante una España favorita
Bélgica llega a estos Cuartos de Final tras un camino complejo y lleno de dramatismo. Sufrieron al borde de la eliminación frente a Senegal en los dieciseisavos de final, logrando una épica remontada de 3-2 en el tiempo extra, para posteriormente golear con autoridad al cuadro estadounidense. Por su parte, la Selección española comandada por Luis de la Fuente asume el rol de favorita en las predicciones tras dejar en el camino a selecciones de peso como Austria y Portugal.
Para figuras de la vieja guardia belga, este torneo representa la última llamada. El seleccionador Rudi García apostará por alinear a ambos gigantes desde el inicio: Courtois custodiando los tres palos y De Bruyne comandando la sala de máquinas del mediocampo. Mañana en Los Ángeles, el destino obligará a estos dos enemigos históricos a sellar una tregua impecable durante 90 minutos.
En el césped, el orgullo herido deberá transformarse en gloria; de lo contrario, la última gran oportunidad de Bélgica se sepultará para siempre en el fracaso.

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