Cada vez que un asteroide de gran tamaño se aproxima a la Tierra, las alertas y dudas no tardan en aparecer. En esta ocasión, la atención se centra en (152637) 1997 NC1, un objeto espacial que realizará un acercamiento relativamente cercano a nuestro planeta durante los próximos días.
Aunque su dimensión lo coloca entre los cuerpos celestes que reciben seguimiento constante por parte de especialistas, las agencias espaciales han descartado cualquier escenario de peligro para la población. Su trayectoria ha sido estudiada con precisión y no existe posibilidad de colisión durante este paso.
El interés alrededor de este objeto se debe principalmente a sus características. Las estimaciones actuales indican que mide entre 750 y 1,650 metros de diámetro, una longitud que supera ampliamente la altura de numerosos edificios emblemáticos alrededor del mundo. Sin embargo, la Agencia Espacial Europea (ESA) señala que otras mediciones podrían situarlo por debajo de esas cifras.
El asteroide fue identificado en 1997 y desde entonces forma parte de los cuerpos monitoreados por los programas internacionales de observación de objetos cercanos a la Tierra.
¿Qué tan cerca estará de nuestro planeta?
Los cálculos de la ESA indican que el punto de máxima aproximación ocurrirá el sábado 27 de junio de 2026 a las 11:14 GMT. En ese momento, el asteroide se encontrará a aproximadamente 2,559,461 kilómetros de la Tierra.
Aunque la cifra puede parecer reducida en términos astronómicos, sigue representando una distancia considerable. De hecho, equivale a unas 6.66 veces la separación promedio entre la Tierra y la Luna, motivo por el cual los especialistas descartan cualquier riesgo de impacto.
La roca espacial se desplazará a una velocidad cercana a los 8.9 kilómetros por segundo, una característica habitual en este tipo de objetos que recorren el Sistema Solar bajo la influencia gravitacional del Sol y otros cuerpos celestes.
¿Podrá verse desde México y otras partes del mundo?
Además de su relevancia científica, el paso de 1997 NC1 representa una oportunidad para observadores aficionados. La ESA informó que podrá apreciarse mediante pequeños telescopios e incluso con binoculares potentes, dependiendo de las condiciones atmosféricas y de iluminación.
El objeto será visible durante su aproximación desde distintas regiones del hemisferio norte, mientras que en el momento de máxima cercanía podrá observarse desde gran parte del planeta. Posteriormente, continuará su recorrido y será más fácil seguirlo desde el hemisferio sur.
Sin embargo, los expertos advierten que la observación podría complicarse por la presencia de la Luna. "Un acercamiento a la Tierra de un objeto de este tamaño solo ocurre cada pocos años, aunque esta vez la Luna, brillante y cercana, podría dificultar su observación en el momento", explicó Juan Luis Cano, integrante de la Oficina de Defensa Planetaria de la ESA.

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