El regreso de Escocia a la Copa del Mundo no pudo tener un mejor escenario. Tras 28 años de dolorosa ausencia en la máxima fiesta del futbol, el conjunto dirigido por Steve Clarke firmó un debut soñado en el Grupo C al imponerse por la mínima diferencia (1-0) ante una aguerrida selección de Haití en el Estadio Boston.
Con este resultado, combinado con el sorpresivo empate 1-1 entre Brasil y Marruecos a primera hora, el Ejército de Tartán asalta el liderato en solitario de su sector con 3 valiosas unidades.
McGinn destraba el cerrojo caribeño
Desde el pitazo inicial, Escocia intentó asumir el protagonismo del encuentro comandados por el despliegue del juvenil Ben Gannon-Doak, quien se convirtió en una auténtica pesadilla por la banda derecha para la zaga haitiana.
La primera gran oportunidad llegó a los 16 minutos, cuando un remate implacable de Scott McTominay se estrelló directamente en el poste izquierdo defendido por Johny Placide.
El premio a la insistencia europea llegó al minuto 28. Gannon-Doak volvió a profundizar por el costado y mandó un centro venenoso al área, Ché Adams remató a bocajarro encontrando una enorme atajada de Placide, pero el rechace quedó vivo para que el capitán John McGinn la mandara a guardar al fondo de las redes.
En la segunda mitad, Haití reaccionó de la mano de su orgullo y de la potencia física que incomodó constantemente la salida escocesa, el partido se volvió ríspido, entrecortado y lleno de tensión.
Los caribeños acariciaron el empate de forma dramática en los botines y la cabeza de Frantzdy Pierrot. Al minuto 84, el delantero ganó la posición tras un gran servicio por izquierda y mandó el balón con potencia que pasó rozando el poste derecho de Angus Gunn.
Escocia supo sufrir, congeló el esférico en los 6 minutos de compensación y amarró tres puntos de oro puro para poner a festejar a miles de aficionados que hicieron sonar las gaitas.

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