En el futbol existen dioses y reyes, como Diego Armando Maradona y Pelé; mitos y leyendas, como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo; pero también los conocidos "jugadores de culto". Bajo ese sobrenombre llega Johnny Placide, un jugador recordado en México y una verdadera deidad en el balompié de Haití.
Johnny Placide nació en Montfermeil, Francia, hijo de padres haitianos y con un arraigo por la isla caribeña por sus antecesores. El arquero se formó en equipos de bajo renombre en el país galo, siempre mostrando reflejos de araña en clubes como Le Havre, Stade Reims y Guingamp.
Después de su paso por esos clubes franceses, Placide llegó al Oldham Athletic, equipo en el que no se pudo consolidar. Después de su aventura inglesa, el arquero haitiano llegó al Tsarsko Selo, equipo búlgaro que dejó de existir en 2022.
El día que Martinoli y un paupérrimo México lo dieron a conocer
El 16 de marzo de 2008 no es una fecha baladí en el balompié nacional, pero no es recordado por ser una proeza mexicana, sino por uno de los pasajes más oscuros del futbol mexicano.
El equipo de Hugo Sánchez llegó al Preolímpico de la Concacaf en busca del boleto para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, sin embargo, el fracaso fue la aliada del Tri en aquella ocasión. El conjunto mexicano empató ante Canadá y perdió ante Guatemala, pero ante Haití fue el pináculo del bochorno.
El Fantasma de Carson se hizo presente y, aunque México goleó a Los Granaderos, no fue suficiente. Aquel día, Christian Martinoli regaló una narración excelsa, enalteciendo aún más la labor de Johnny Placide, quien sacó un sinfín de jugadas de gol.
El debut en un Mundial
Ahora con 38 años, Johnny Placide cumplió el sueño de representar al país de nacimiento de sus padres, pero mismo que lo adoptó a él como un hijo pródigo. Pese a que Escocia se llevó los tres puntos con un solitario gol de John McGinn, Los Granaderos mostraron el ímpetu de una nación hambrienta por ganar.

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