Una expulsión que perdonó a Eduardo Camavinga, y un penal y una expulsión que se marcaron gracias al VAR. La actuación de Gil Manzano en la Final de Supercopa ente Real Madrid y Barcelona estuvo marcada por la polémica, que para su fortuna no influyó directamente en el marcador.
Irónicamente, fue el propio silbante quien poco antes del compromiso en Arabia Saudita pidió que se valorara su trabajo. En entrevista con la Real Federación Española de Futbol (RFEF), consideró que actualmente viven un ambiente muy "crispado".
Esto provoca que no haya una "respuesta adecuada" al esfuerzo de los colegiados, que han tenido que unirse. "Lo que nos da grandeza al grupo es que todos vamos a una, todos cerramos filas y vamos en una misma dirección”.

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