Aung y su equipo tuvieron que esperar más de tres angustiosas horas antes de saber si el vuelo programado con antelación había tenido éxito a 287 millones de kilómetros (178 millones de millas) de distancia. Para aumentar su ansiedad, un error de software impidió que el helicóptero despegara la semana anterior, lo que forzó a los ingenieros a buscar una solución.
El centro de operaciones estalló en aplausos, vítores y risas cuando por fin se anunció el éxito. Hubo más cuando la primera imagen en blanco y negro del Ingenuity apareció en sus pantallas, mostrando su sombra mientras sobrevolaba la superficie de Marte. Después llegaron las impresionantes imágenes a color del helicóptero en su descenso de vuelta a la superficie, tomadas por la Perseverance, “la mejor anfitriona que podría soñar el pequeño Ingenuity”, dijo Aung al dar las gracias a todo el mundo.
La NASA había planeado un vuelo de 40 segundos, y aunque en un principio había pocos detalles, la aeronave cumplió todos sus objetivos: puesta en marcha, despegue, vuelo, descenso y aterrizaje.
