Hay estadios que son simples escenarios deportivos y hay otros que guardan cicatrices imborrables. Para Inglaterra, el Estadio Azteca pertenece a esa segunda categoría. El coloso capitalino remite inevitablemente al 22 de junio de 1986, cuando Diego Armando Maradona convirtió una tarde de Cuartos de Final en una de las páginas más inolvidables y dolorosas en la historia del futbol.
Tras derrotar a la República Democrática del Congo por marcador de 2-1 y sellar su pase a los octavos de final del Mundial 2026, los ingleses volverán a pisar el césped del Azteca, ahora con otro nombre (Estadio Banorte o Estadio Ciudad de México), para enfrentar a México por un lugar entre los ocho mejores del torneo. El regreso no puede estar desligado del recuerdo de aquella tarde en la que Maradona cambió para siempre la historia de los Mundiales.
El estadio donde nació la Mano de Dios y el Gol del Siglo
Apenas iniciaba el segundo tiempo cuando llegó la jugada que sigue siendo motivo de debate cuatro décadas después. Maradona disputó un balón aéreo con el arquero Peter Shilton y, con un movimiento de su mano izquierda, desvió la pelota hacia la portería. El árbitro dio por válido el gol y el propio Diego inmortalizó la acción al definirla años después como el gol de 'La mano de Dios'.
Lo peor para Inglaterra estaba por venir. Cuatro minutos después, el capitán argentino tomó el balón en su propio campo y emprendió una carrera en solitario con el balón. Eludió a cinco futbolistas ingleses, dejó atrás a Shilton con un último recorte y empujó el balón a la red.
Aquella obra maestra fue bautizada como el "Gol del Siglo" y continúa siendo considerada por muchos como la anotación más extraordinaria en la historia de las Copas del Mundo. Con esta jugada, Argentina dejaba en el camino a Inglaterra, nación siempre orgullosa, creadora de muchos de los inventos que hace que nuestras vidas sean más sencillas.
Inglaterra regresa al Azteca, pero ahora frente a México
Cuarenta años después, Inglaterra vuelve al mismo escenario, pero ahora con la intención de escribir una historia distinta. Esta vez no tendrá enfrente a Maradona ni a Argentina, sino a una Selección Mexicana que buscará aprovechar el impulso de jugar en casa para alcanzar a los cuartos de final.
Para lnglaterra será imposible ignorar el peso simbólico del Estadio Azteca, mientras que para el Tri representa una oportunidad de escribir una página histórica frente a uno de los gigantes del futbol mundial. El escenario que alguna vez fue testigo del genio de Maradona volverá a ser protagonista, con la esperanza de que dentro de unos años también sea recordado como el lugar donde el Tricolor venció a los Tres Leones.

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