La participación de Irán en el Mundial 2026 llegó a su fin después de una Fase de Grupos en la que, además de los resultados deportivos, el equipo enfrentó una serie de complicaciones logísticas y políticas que acompañaron su estancia en Norteamérica. La eliminación puso punto final a uno de los recorridos más complejos de la Copa del Mundo.
Desde antes del inicio del torneo, la delegación iraní denunció problemas relacionados con la expedición de visas para parte de sus integrantes, situación que modificó por completo su preparación. Ante este escenario, el Team Melli estableció su campamento base en Tijuana, México, y únicamente cruzaba la frontera para disputar sus compromisos en territorio estadounidense.
¿Por qué Irán vivió un Mundial diferente al resto de las selecciones?
Las restricciones migratorias provocaron que la selección iraní adoptara una logística poco habitual. El equipo viajaba a Estados Unidos un día antes de cada encuentro y regresaba a México tras el silbatazo final, sin permanecer más tiempo del necesario en territorio estadounidense.
Además de los problemas de traslado, la selección convivió con un ambiente de tensión debido a las manifestaciones de opositores al gobierno iraní en las sedes de sus partidos. Al mismo tiempo, medios internacionales reportaron que existían preocupaciones por posibles expresiones políticas en las tribunas, lo que añadió un contexto extradeportivo a la participación del conjunto asiático.
La eliminación llegó en un cierre dramático de la Fase de Grupos
En la cancha, Irán debutó con un empate 2-2 frente a Nueva Zelanda y llegó con opciones de clasificar a la última jornada. Sin embargo, el encuentro definitivo ante Egipto terminó 1-1, resultado insuficiente para avanzar a la siguiente ronda.
El desenlace fue especialmente doloroso para los iraníes, ya que un gol convertido en el minuto 93 fue invalidado por el VAR debido a un fuera de juego milimétrico. La decisión dejó sin posibilidades al Team Melli y otorgó el boleto a los egipcios.
Así, la selección de Irán cerró su participación en el Mundial 2026 con una eliminación que estuvo marcada tanto por los acontecimientos fuera del terreno de juego como por un desenlace deportivo definido en los últimos instantes. El conjunto asiático regresó a casa después de un torneo en el que las dificultades logísticas, el contexto político y el drama futbolístico se combinaron hasta el final.

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