JC jr. y Omar, los orgullos de Julio César Chávez
RENÉ UMANZOR
La máxima figura del boxeo mexicano, Julio César Chávez, habló con RÉCORD en ocasión del Día del Padre y reveló lo complicado que fue combinar su papel de progenitor con la fama y el éxito que lo rodearon durante su época como pugilista, en la que conquistó todo lo que un pugilista puede imaginar.
¿Qué significa para Julio César Chávez ser padre?
Soy una persona que se preocupa mucho por sus hijos, me gusta que todo el tiempo estén bien, que no se metan en problemas. Estoy contento por lo que la vida me ha dado, he vivido de todo, he pasado por momentos bonitos, por momentos difíciles, pero siempre a lado de mis hijos.
Aunque después crecen y hacen su voluntad, piensan que ya lo saben todo y uno tiene que dejarlos que se tropiecen para que entiendan. Yo no quería que mis hijos fueran boxeadores, me hubiera gustado que fueran profesionistas porque este es un deporte muy duro.
¿Fue difícil combinar el rol de boxeador con el de papá?
Me tuve que alejar mucho tiempo de mis hijos, siempre estando en concentraciones, pero traté de llevarlos conmigo, quienes me conocen saben que siempre en mis campamentos andaba Omar o Julio; Christian no porque estaba pequeño.
Siempre trataba de llevármelos para que convivieran conmigo, para que vieran lo que a su papá le costaba ganarse el dinero; no nada más era subirse al ring y ganar las peleas. Ellos pensaban que era fácil pero antes de subir al ring hacía un trabajo de dos meses, en el que me levantaba temprano, hacía dietas; tenía todo en la vida y no podía disfrutarlo.
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¿Te faltó hacer algo como papá?
Me faltó hacer cosas con ellos, a mí me llegó la fama muy joven y era una locura, no podía dar un paso sin que la gente se me acercara y no podía convivir con mi esposa ni mis hijos, lo que causó mi divorcio.
¿Perdiste algún momento importante en la vida de tus hijos?
Me alejé de ellos, los dejé a la deriva, pero siempre estuve al pendiente. No es lo mismo cuando andas tomado, drogado, ya no te puedes expresar igual con los hijos, incluso llega uno a ser grosero y prepotente.
¿Hubo un vacío con tus hijos?
Hubo un momento muy triste en el que no le di sentido a la vida. Lo tenía todo, tenía dinero, fama, mujeres, todo, y ¿cuál es el escape más tonto que busca el ser humano? Pues la droga y el alcohol.
¿Estás orgulloso de tus hijos?
Tengo muy buenos hijos. A pesar de que ellos lo han tenido todo gracias a mi esfuerzo, ellos han buscado forjarse solos. Ni Julio ni Omar tienen la necesidad de pelear, pero aun así le siguen echando ganas para triunfar. Mis hijos vieron sólo boxeo, desde pequeños, los traía para todos lados y esa es la profesión que ellos escogieron, aunque a mí no me gustaba, pero afortunadamente salieron buenos. Julio ya fue campeón del mundo (Medio del Consejo Mundial de Boxeo) y Omar va en el camino; la verdad, nunca pensé que llegaran a estas alturas.
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¿Qué tal fuiste como hijo?
Como hijo era muy trabajador, nosotros venimos de una familia humilde, había muchas necesidades en mi casa. Mi papá tomaba mucho y yo decía que no haría lo mismo y seguí sus mismos pasos. Entonces, me preocupa que Julio vivió lo mismo conmigo y espero que no siga mis pasos.
¿Tratas de recuperar el tiempo perdido con tus hijos?
Trato de pagar los daños que hice cuando andaba mal, ahora busco convivir más con mis hijos, les doy buenos consejos y siempre estoy al pendiente de ellos.
Un mensaje para los papás en su día...
A los papás les digo que cuiden mucho a sus hijos, que se preocupen por ellos. El dinero no lo es todo en la vida, hay que darles buenos consejos, que estudien, que se preparen, hay que apoyarlos, pero tiene que haber una disciplina.