Estudiar continúa siendo una de las principales aspiraciones de los jóvenes mexicanos, quienes consideran que una mayor preparación académica puede abrirles las puertas a mejores oportunidades laborales y económicas. Sin embargo, entre querer permanecer en las aulas y conseguirlo existe una barrera que sigue pesando especialmente entre los sectores con menores ingresos: la falta de dinero y la necesidad de comenzar a trabajar.
El panorama forma parte del informe Jóvenes en México 2026, elaborado por la Fundación SM a partir de una encuesta nacional aplicada a mil 200 personas de entre 15 y 29 años. Los resultados muestran a una generación que mantiene altas expectativas sobre la educación, pero cuya trayectoria puede verse interrumpida por las condiciones económicas, el ingreso temprano al mercado laboral y otras desigualdades.
Casi ocho de cada 10 jóvenes quieren continuar estudiando
De acuerdo con el estudio, 79.7% de los jóvenes encuestados quiere seguir estudiando, aunque las posibilidades y expectativas cambian de acuerdo con su nivel socioeconómico. Entre quienes pertenecen a los sectores con mayores recursos, el porcentaje alcanza 92.5%, mientras que entre los grupos más desfavorecidos se ubica en 77.1%.
La percepción que los jóvenes tienen de su experiencia educativa también resulta mayoritariamente positiva. Elementos como la preparación y asistencia de los profesores, los contenidos impartidos, las instalaciones, el ambiente escolar y las relaciones con docentes y compañeros obtuvieron buenas evaluaciones, lo que demuestra que el interés por continuar estudiando permanece vigente.
Las razones para buscar una mayor preparación también están estrechamente vinculadas con las expectativas económicas. El 29.5% quiere continuar sus estudios para conseguir un mejor empleo, mientras que 21.4% pretende adquirir más conocimientos y otro 17.7% considera que estudiar puede ayudarle a ganar más dinero.
Los resultados colocan nuevamente a la educación como una herramienta de movilidad y desarrollo para buena parte de la juventud mexicana. Sin embargo, el problema comienza cuando las condiciones económicas familiares obligan a elegir entre continuar en la escuela o incorporarse al mercado laboral.
¿Por qué los jóvenes mexicanos abandonan la escuela?
Entre las personas que tuvieron que interrumpir sus estudios, 62.4% señaló causas externas como responsables de su decisión. La necesidad de conseguir un empleo aparece entre los principales factores, pues 19% aseguró haber dejado las aulas porque tenía que trabajar, mientras que 18.9% mencionó directamente la falta de dinero o recursos económicos.
Otro 22% señaló razones personales y 15.5% atribuyó su salida a circunstancias relacionadas con la propia escuela. Las diferencias se vuelven todavía más evidentes al analizar las respuestas de acuerdo con el nivel socioeconómico.
Entre los jóvenes de menores recursos, 20.8% tuvo que dejar sus estudios debido a la necesidad de trabajar y 20.7% por insuficiencia económica. En los sectores con mayores ingresos, en cambio, adquieren mayor importancia las decisiones personales, incluida la falta de interés por continuar con su preparación.
Embarazo y maternidad también alejan a mujeres de las aulas
El género también marca diferencias importantes en las posibilidades de mantener una trayectoria educativa. El informe encontró que el embarazo o la maternidad representan 13.5% de las interrupciones escolares entre las mujeres, mientras que entre los hombres este factor solamente representa 1.2%.
Las desigualdades continúan cuando llega el momento de incorporarse al mercado laboral. Entre las personas de 25 a 29 años, 73.7% de los hombres trabaja, frente a 53.3% de las mujeres. En este mismo rango de edad, 39.7% de las mujeres no estudia ni cuenta con un empleo remunerado, mientras que entre los hombres la proporción es de 11.2%.
Los datos reflejan que las condiciones económicas no son el único obstáculo para permanecer dentro del sistema educativo, pues las responsabilidades familiares y las diferencias de género también pueden determinar las oportunidades académicas y laborales de la población joven.
Jóvenes entran temprano al mercado laboral, pero enfrentan precariedad
La necesidad de generar ingresos provoca que muchos mexicanos comiencen a trabajar desde edades tempranas. A nivel nacional, 39.6% de los jóvenes encuestados se dedica exclusivamente a trabajar, mientras que otro 12.8% intenta combinar sus actividades laborales con los estudios.
La tendencia se intensifica con la edad. Entre los jóvenes de 25 a 29 años, 61.7% trabaja, mientras únicamente 7.3% continúa dedicado exclusivamente a estudiar.
Sin embargo, incorporarse al mercado laboral tampoco significa alcanzar inmediatamente estabilidad económica. La investigación señala que los jóvenes ocupados se concentran principalmente en el sector servicios y enfrentan salarios bajos, prestaciones limitadas y altos niveles de informalidad.
La informalidad laboral entre la población juvenil alcanza 58.8%, cifra superior al 54.3% registrado como promedio para el conjunto de la población. Esto significa que incluso quienes dejan la escuela para trabajar pueden encontrarse con empleos que no necesariamente ofrecen condiciones suficientes para construir estabilidad financiera.
Jóvenes confían en la educación, pero se alejan de los partidos políticos
El valor que la juventud concede a la educación también se refleja en su percepción sobre las instituciones. Las universidades y el sistema educativo aparecen entre aquellas que generan mayor confianza, en contraste con el fuerte distanciamiento que existe respecto a diferentes instituciones políticas.
El 76.6% de los participantes aseguró tener poca o ninguna confianza en los partidos políticos; 72.3% expresó esa misma percepción sobre el Congreso y 63.9% respecto al Gobierno. Además, únicamente 15.7% considera que cuenta con una alta capacidad para influir sobre las decisiones gubernamentales.
Esto no significa que los jóvenes permanezcan completamente alejados de la participación pública. El estudio identificó presencia juvenil en organizaciones deportivas, culturales, educativas y religiosas, además de su participación en manifestaciones y causas específicas, entre ellas las relacionadas con el medio ambiente.
Tecnología: herramienta para estudiar, pero también fuente de saturación
Internet y las herramientas digitales ocupan un espacio fundamental en la vida cotidiana de esta generación. El 88% utiliza herramientas digitales para aprender y 76.9% considera que la tecnología facilita sus actividades diarias. Al mismo tiempo, 83% asegura tomar medidas para proteger sus datos personales y 76% verifica la información antes de compartirla.
Pero la relación con la tecnología también comienza a mostrar signos de desgaste. El 67.7% reconoce que lo distrae de asuntos importantes, mientras que 60% considera que las redes sociales provocan más problemas que beneficios y 57.3% ha experimentado tal nivel de saturación que ha sentido la necesidad de desconectarse.
Familia, lectura y medio ambiente también preocupan a los jóvenes
El informe también ofrece un panorama de otros aspectos relevantes para la juventud. El 76% todavía vive con su familia de origen y, aunque la mayoría evalúa positivamente la convivencia familiar, alrededor de cuatro de cada 10 jóvenes considera que su familia no lo entiende o siente que no tiene una persona con quien hablar sobre sus problemas.
En cuanto a sus hábitos culturales, 58.6% asegura que le gusta leer y, entre quienes practican esta actividad, 59.2% continúa prefiriendo los libros y materiales impresos sobre los dispositivos móviles.
El medio ambiente también aparece entre sus preocupaciones. La escasez de agua fue identificada como el principal problema ambiental que afecta a los jóvenes y sus familias, con 33.2% de las menciones. Además, 54.4% considera que modificar los patrones de consumo sería la medida más efectiva para combatir los problemas ambientales, mientras 41.4% apuesta por fortalecer la educación en esta materia.
En conjunto, Jóvenes en México 2026 retrata a una generación que todavía confía ampliamente en la educación como una vía para construir un mejor futuro, pero que se encuentra con obstáculos económicos que pueden obligarla a abandonar prematuramente las aulas. Para una parte importante de los jóvenes mexicanos, el problema no está en la falta de ganas de estudiar, sino en contar con las condiciones necesarias para poder hacerlo.

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