El ambiente ha sido más frío si cabe en el caso de los Paralímpicos, que han recibido menor atención mediática que los Olímpicos y que estaban rodeados de mayor inquietud debido al riesgo que representaban los posibles contagios entre paratletas con patologías subyacentes.
Finalmente, los Paralímpicos, al igual que los Juegos celebrados entre el 23 de julio y el 8 de agosto, terminaron sin grandes sobresaltos en materia sanitaria, con unos 300 casos de COVID-19 registrados entre paratletas y otro personal implicado en el evento deportivo, ninguno de ellos con cuadro grave.
El presidente del Comité Paralímpico Internacional (CPI), Andrew Parsons, calificó este domingo de "increíble" que los Juegos hayan podido salir adelante pese a los obstáculos sin precedentes que han debido afrontar organizadores y los 4.400 atletas participantes, una cita récord.
"Hubo muchas veces en las que pensamos que estos Juegos no podrían celebrarse incluso antes de que fueran retrasados un año, y también después, pero en todas esas situaciones siempre tuvimos el apoyo del lado de Japón", dijo Parsons, quien también se acordó de las "muchas noches sin dormir" y de "todas las difíciles decisiones que se han tenido que tomar".
