Julio César Chávez abrió uno de los capítulos más difíciles de su vida y explicó cómo fue que las drogas llegaron a formar parte de su historia. En entrevista exclusiva con Diario RÉCORD, el excampeón mexicano recordó que desde joven estuvo familiarizado con la presencia de las drogas en Culiacán.
El Gran Campeón aseguró que en aquella etapa su único objetivo estaba relacionado con el boxeo y con sacar adelante a su familia. Sin embargo, después de alcanzar uno de los momentos más importantes de su carrera, comenzó una etapa complicada que eventualmente lo llevó a probar la cocaína.
Chávez siempre estuvo cerca de las drogas, pero su sueño era ser campeón
Chávez recordó que las drogas estuvieron presentes en el entorno que lo rodeaba desde antes de convertirse en una figura mundial del boxeo. Sin embargo, explicó que durante mucho tiempo logró mantenerlas alejadas de sus prioridades.
“De la forma pendeja, con todo respeto, mirar la droga. Yo siempre la había visto, ¿me entiendes? Pues imagínate, ¿me entiendes?, en Culiacán. Claro. Que mandaban kilos a regalar, pero yo siempre la vi, ¿me entiendes? Pero nunca fue una prioridad para mí”.
Para el histórico pugilista, en aquella época había algo mucho más importante que cualquier otra cosa: cumplir su sueño dentro del boxeo y ayudar a su familia.
“Neta, mi sueño era ser campeón del mundo, sacar adelante a mi familia”.
La pelea contra Macho Camacho marcó un antes y un después
Chávez señaló que uno de los momentos que influyeron en ese cambio fue su histórica pelea contra Héctor 'Macho' Camacho, un combate que recordó como una auténtica locura por la expectativa que generó en Las Vegas.
“Llega cuando después de la pelea de Macho Camacho, ¿me entiendes? Creo que ahí sentí que lo había logrado todo”.
El mexicano destacó la dimensión que alcanzó aquella pelea y aseguró que, desde su perspectiva, continúa siendo uno de los acontecimientos más importantes que ha vivido el boxeo mexicano.
“Esa pelea fue una locura, ¿me entiendes? Una santa locura. No se podía caminar en Las Vegas. Ha sido la pelea más mediática en la historia del boxeo mexicano”.
Chávez incluso comparó la repercusión que tuvo aquel combate con otras grandes peleas protagonizadas por boxeadores mexicanos.
“Ninguna pelea le ha llegado, ni la del Canelo, ni nada. Ni una, ni una. Esa pelea para mí fue México, la pelea con Macho Camacho”.
Después de aquel enfrentamiento, Chávez regresó a Culiacán, donde fue recibido por una multitud en el aeropuerto. Poco después recibió una llamada para viajar a la Ciudad de México, donde lo esperaba un homenaje.
El propio Chávez recordó que inicialmente no quería acudir, pero la insistencia de las autoridades terminó cambiando sus planes. Incluso relató que recibió una llamada en la que le pidieron que se asomara por la ventana.
“A ver, Julio, antes de que me invente la madre, asómate por la ventana”, recordó que le dijeron.
Al hacerlo, encontró militares y el avión presidencial esperándolo. Finalmente, emprendió el viaje a la Ciudad de México, donde le esperaba una recepción que, según sus propias palabras, fue una de las mayores sorpresas de su vida.
Chávez recordó el recorrido desde el aeropuerto hasta Los Pinos, acompañado por una gran cantidad de personas que salieron a recibirlo después de la histórica pelea.
Sin embargo, en medio de aquella celebración, el mexicano reconoció que ya atravesaba una etapa diferente en su vida. Para entonces, ya había probado la cocaína y comenzó a restarle importancia a acontecimientos que en otro momento de su carrera habrían significado muchísimo para él.
“Como andaba ya mal, ya había probado la cocaína, pues no le tomé tanta importancia”.

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