Keanu Reeves dejó la comodidad de Hollywood por un momento y este fin de semana se convirtió en piloto de carreras en la Toyota GP Cup Series en la mítica pista de Indianápolis Motor Speedway. Aunque no tuvo una mala carrera, el acto se llevó un pequeño susto al salirse de la pista.
Fue en la novena vuelta que el actor de 60 años perdió el control de su auto No. 92, derrapó y terminó fuera de la pista. Por fortuna, no chocó con ningún otro vehículo y pudo regresar a la pista sin lesiones ni mayores complicaciones.
Reeves, que clasificó en el puesto 31 de 35 coches, llegó a escalar hasta el lugar 21 y en la primera vuelta evitó un choque que le pudo costar caro en la Curva 14. Finalizó en el puesto 25 en la primera carrera del fin de semana, mientras que este domingo nuevamente saldrá a la pista.
Esta no fue la primera participación en el automovilismo para el canadiense, que en 2009 compitió en el Toyota Grand Prix de Long Beach en la carrera de celebridades, en el cual se quedó con la victoria.

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