Detrás de cada gol hay una historia, pero detrás de los recientes festejos de Eugenio Pizzuto con el Atlante F.C. se esconde uno de los calvarios más injustos y dolorosos del fútbol mexicano reciente. El mediocampista de 24 años está acaparando las portadas del Torneo Apertura 2026 tras anotar dos goles cruciales en las primeras dos jornadas ante Necaxa y América. Sin embargo, la verdadera noticia no es su contundencia actual, sino el infierno de frustración, lesiones y olvido del que tuvo que salir para volver a sonreír en una cancha.El debut que se transformó en pesadilla

Eugenio Pizzuto en el partido de Atlante contra Necaxa | MEXSPORT

La historia de terror de Pizzuto comenzó el 25 de enero de 2020. Solo meses antes, el canterano de los Tuzos del Pachuca había tocado el cielo al ser el capitán y Balón de Bronce de la Selección Mexicana Sub-17 subcampeona del mundo. El país entero lo veía como el futuro dueño del mediocampismo azteca.El día de su esperado debut en Primera División con Pachuca, el destino le preparó una trampa cruel. Entró de cambio y, apenas ocho minutos después, sufrió una aparatosa fractura de peroné y luxación de tobillo. Las imágenes de su pierna rota conmocionaron al fútbol nacional. En un abrir y cerrar de ojos, la ilusión se convirtió en quirófanos, tornillos y meses de dolorosa rehabilitación.El espejismo europeo: Campeón sin jugar y el laberinto de la inactividadA pesar del duro golpe físico, su talento llamó la atención en el Viejo Continente. El Lille de Francia lo fichó con la esperanza de recuperar a la joya mexicana. Aunque administrativamente Pizzuto formó parte del histórico plantel que se coronó campeón de la Ligue 1, la realidad en el día a día fue devastadora: no logró disputar un solo minuto oficial con el primer equipo.Buscando una salida a su ostracismo, emigró al S.C. Braga de Portugal, pero el guion no cambió. Las recaídas físicas, la falta de ritmo y las decisiones técnicas lo mantuvieron atrapado en las categorías inferiores y en la banca. Fueron años de vivir en la sombra de un fútbol europeo que nunca le abrió la puerta del todo, entrenando al máximo pero viendo los partidos desde la tribuna.

Eugenio Pizzuto | MEXSPORT

El frío regreso a México y el peso de la banca en Tigres en 2023, los Tigres de la UANL decidieron repatriarlo. Parecía la oportunidad perfecta para recuperar el tiempo perdido, pero el panorama en el conjunto regiomontano fue igual de frustrante. En una plantilla repleta de estrellas y con una exigencia inmediata, Pizzuto fue relegado al olvido táctico.Durante su estancia con los felinos, apenas pudo sumar minutos en cuatro partidos oficiales. El jugador que alguna vez maravilló al mundo a los 17 años, se estaba apagando en el banquillo de suplentes a los 23, cargando con la etiqueta de "promesa rota" y con el peso psicológico de ver su carrera estancada.El desahogo de un sobreviviente del fútbolCedido a principios de este año al Atlante en la Liga de Expansión, y ahora comandando el regreso de los Potros de Hierro a la Primera División, Pizzuto por fin ha dejado atrás los fantasmas. Sus dos goles en este arranque de torneo son el desahogo de seis años de frustraciones acumuladas.

Eugenio Pizzuto en el partido de Atlante contra Necaxa | MEXSPORT

Sus lágrimas y celebraciones en el Apertura 2026 no son por la simple estadística; son el grito de guerra de un futbolista que sobrevivió a la peor cara del deporte y que, contra todo pronóstico, decidió no rendirse.

Eugenio Pizzuto en el Atlante vs América | IMAGO7