Los festivales en México han adoptado pulseras cashless como único método de pago, lo que ha generado descontento entre los asistentes. Las quejas incluyen dificultades para recuperar el saldo no utilizado, comisiones de hasta 30 pesos por reembolso y la obligación de adquirir vasos reutilizables sin opción de reembolso. 

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha intervenido en el uso de brazaletes cashless en eventos masivos, como festivales y conciertos, para eliminar los costos adicionales que estos dispositivos implicaban para los asistentes.