Y el niño que no creció se convirtió en el más grande de todos los tiempos. A diferencia de un Diego Armando Maradona, Lionel Messi no fue profeta en su tierra durante los primeros años, aunque después de la primera Copa América, desde Bernardo de Irigoyen (Misiones) hasta El Chaltén (Santa Cruz), Argentina se rindió ante él.

La historia de la Pulga en las Copas del Mundo pasó de ser una tragedia a una historia de éxtasis y, aunque ya logró lo único que le faltaba para sentarse en una mesa exclusiva con mitos -de la talla del propio Pelusa y Pelé-, tanto él como toda la Albiceleste quieren trascender aún más.

Tras la victoria de 3-0 ante su similar de Argelia, Messi y compañía dejaron en claro que tienen un objetivo en la mira: empatar a Alemania e Italia con cuatro Copas del Mundo. Lionel marcó tres goles e igualó a Miroslav Klose como el máximo anotador en la justa que paraliza al planeta, pero cada uno de sus tantos cuenta con una historia distinta.

Lionel Messi anotando su hat trick | AP

El primer Messi: juventud desmedida

Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica, por lo que un joven Lionel, con un arraigo catalán pero con el mate en la mano, hizo su incursión en los Mundiales con una rebeldía desmedida. 

En Alemania 2006, la Pulga hizo su aparición anotando el sexto gol en la goleada ante Serbia y Montenegro, con una triangulación excelsa entre él, Carlos Tévez y Hernán Crespo. El tanto fue disruptivo en la Albiceleste y se creyó que la tercera estrella estaba cada vez más cerca, pero para alcanzarla tuvo que sufrir.

En Sudáfrica 2010, con D10s en la banca, Messi no logró anotar en ningún partido y se fue con una de las peores actuaciones individuales de su carrera. El éxito con el Barcelona comenzó a generar escrutinio en Argentina, por lo que Brasil 2014 era una obligación mejorar.

En tierras brasileñas, las mismas que fueron conquistadas por portugueses, Lionel anotó cuatro goles; todos fueron en Fase de Grupos. En dicha Copa del Mundo, Messi comenzó a dar esbozos de algún Mundial “Maradoniano”, con cuatro golazos ante Bosnia-Herzegovina, Irán y dos ante Nigeria.

Pese a que el final fue una dura derrota ante Alemania –otra vez–, el camino de Lionel apenas comenzaba. Rusia 2018 fue otra decepción, probablemente más grande que en tierras africanas.

Messi falló un penalti ante Islandia y no apareció ante Croacia; solamente anotó ante Nigeria, una de sus víctimas favoritas en Copas del Mundo. Tras la eliminación ante Francia, todo apuntaba a que nunca llegaría a la mesa de Maradona y Pelé, pero lo logró.

Messi lamenta la eliminación de Argentina en Rusia 2018 | MEXSPORT

Qatar 2022: Maradoniano

Pese a que llegó con 35 años, un ritmo cansino y parsimonioso, Lionel Messi hizo lo que todo el mundo y Argentina querían: algo similar a lo que logró Diego. La Pulga anotó ante Arabia Saudita y México en Fase de Grupos; uno más ante Australia en Octavos, lo mismo contra Países Bajos y Croacia en Cuartos y Semifinales; sentenció con un doblete en la Gran Final.

Además del título de campeón del mundo —el único que le faltaba en su pletórica carrera—, Lionel por fin se sentó en la mesa de los más grandes, pero él quiere más. Su hat trick ante Argelia no es una muestra de su talento, es una declaración de guerra: él va por todo.

Selección de Argentina en la Copa del Mundo Qatar 2022 | IMAGO 7