El pasado martes Luis Suárez recibió su 'bienvenida' en el Inter de Miami cuando sus compañeros de equipo le hicieron el famoso pasillo, donde tradicionalmente le pegan al jugador que pasa por ahí.
Suárez, que pasó agachado por todo el pasillo, se dio cuenta de que Messi le dio un golpe en el cuello, razón por la que el artillero uruguayo se quejó de la acción del argentino, quejándose de que su compañero le había pegado.

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