Matías “Coco” Gallo estuvo recientemente en Ciudad de México, donde realizó una serie de campamentos de basquetbol para convivir con jóvenes y compartir parte de sus conocimientos. Durante su visita, el uruguayo pudo conocer de cerca la manera en que se vive este deporte en México.

Gallo, quien actualmente radica en Argentina, encontró similitudes entre la pasión que existe en nuestro país, con lo que ha encontrado en otras partes del mundo donde ha tenido oportunidad de trabajar.

“La pasión destaca acá en México. Yo vivo en Argentina ahora y también creo que coincide mucho, Argentina es un país muy pasional y me encuentro con algo similar acá. Los chicos cuando juegan son muy pasionales, son por ahí muy educados, muy respetuosos, pero eso no hace que pierdan la pasión”, contó en charla con RÉCORD.

Matías 'Coco' Gallo actuó con junto al Hoopbus| José Moreno

La pasión como motor para los jóvenes

Para Gallo, esa pasión tiene una relación directa con los sueños y la motivación, algo que considera fundamental no solamente para su desarrollo como basquetbolistas, sino también para encontrar motivos que los mantengan conectados con aspectos de la vida.

“Siento que en ese sentido México está muy bien porque la pasión está conectada con los sueños, los sueños están conectados con la motivación y siento que los chicos necesitan motivación hoy en día, necesitan encontrar motivación para mejorar como basquetbolista, pero sobre todo para mantenerse conectados con la vida y entender de que la vida sí tiene sentido”, explicó.

'Coco' Gallo destacó la pasión de los chicos mexicanos por el basquetbol| José Moreno

El peligro de convertir la formación en presión

Gallo advirtió que la búsqueda de encontrar a los próximos jugadores profesionales puede provocar que algunos jóvenes pierdan la posibilidad de disfrutar del basquetbol, pues no todos tienen como objetivo llegar a la NBA o convertirse en atletas profesionales.

“A veces en la búsqueda del chico o la chica profesional que llegue a la NBA o la WNBA, lastimamos o nos llevamos puestos a muchos chicos que están ahí simplemente intentando disfrutar de estar en un espacio en donde comparten con amigos, en donde se divierten, en donde compiten”, contó.

En ese sentido, consideró que los procesos de formación deben mantener un equilibrio entre la competencia y el disfrute, pues cuando la presión por obtener resultados se convierte en el principal objetivo, se puede perder de vista el verdadero propósito de las etapas formativas.

A veces por ahí esos procesos de formación dejan de ser de formación y pasan a ser procesos únicamente competitivos y eso es muy peligroso

Gallo también habló sobre la impaciencia que observa actualmente entre las nuevas generaciones y cómo esa necesidad de obtener resultados de inmediato puede afectar la manera en que los jóvenes enfrentan sus propios procesos de desarrollo.

Coco compartió su experiencia son los jóvenes mexicanos | Especial

“Estamos en la era de la impaciencia, en donde los procesos no son muy amigos de la nueva generación. Creo que los chicos interpretan como que si no lo tienen ya, no sirvió o no servían ellos para eso y en realidad las cosas se logran a largo plazo”, finalizó.