El Real Madrid lo hizo otra vez. Los merengues gestaron una enésima obra épica en la Liga de Campeones, remontando con un par de goles de Rodrygo en la agonía para forzar una prórroga y venció el miércoles 3-1 al Manchester City para alcanzar su primera final en cuatro años.

La impresión fue para todos incluso para Leo Messi, delantero argentino némesis del cuadro merengue lso últimos años ya fuera como blaugrana o parisino.