Mónica Nizzardo considera que la policía es un problema en el futbol
MÓNICA OCAMPO
La violencia en el balompié mexicano y argentino ha dado un giro radical. Ahora, la presencia de elementos de seguridad es parte de la problemática y no la solución al carecer de la preparación necesaria para "controlar y no desbordar” los ánimos de los aficionados, comentó Mónica Nizzardo, presidenta de la Asociación Salvemos al Futbol.
Para la activista, el hecho de que policías municipales de Querétaro porten pistolas tipo gotcha para ‘calmar’ a las porras, demuestra la falta de tacto para controlar a las masas.
"Tienen que poner freno a las actitudes que, en vez de controlar, desbordan las conductas de los hinchas. Se debe entrenar a cuerpos especializados de la policía para actuar en los estadios. Lamentablemente, en Argentina todavía no se ha solucionado este tema, sino por el contrario, se va agravando año tras año”, comentó a RÉCORD, en conversación telefónica desde Argentina.
En su opinión, la policía juega dos papeles que agudizan la situación: "Por un lado tenemos aquellos policías que, por acción u omisión, se transforman en cómplices de todos los delitos que cometen las barras bravas; y por el otro, cuando en los estadios tienen la orden de actuar, lo hacen como si se tratara de una hinchada, pero con la ventaja de tener armas”.
Explicó que en Argentina intentaron adoptar un sistema europeo de elementos especializados en control de masas; sin embargo, fracasó por la conexión que las barras tienen con la policía.
"Es imposible copiar modelos, porque nuestra sociedad, al igual que la de México, es muy diferente a la europea. Cada una tiene características distintas, así como problemas diferentes. Nuestros funcionarios intentan hacer, pero no toman cartas en el asunto, así que el conflicto avanza”, añadió.
Aunque la seguridad es responsabilidad del Estado, Nizzardo resalta la necesidad de una fuerte decisión política para que se erradique la violencia en los estadios, de lo contrario las muertes aumentarán.
"En Argentina, durante 2011, se suspendieron varios partidos por falta de garantías en la seguridad; es decir, estamos en un país donde no nos pueden cuidar ni 90 minutos durante un evento deportivo. Realmente queda demostrado que los partidos se juegan cuando los violentos quieren”, apuntó.
Sobre el fallecimiento de un aficionado del América tras ser herido con arma blanca el sábado pasado, la activista lamentó que tanto la Federación Mexicana como la directiva de Gallos Blancos se escuden en decir que los hechos ocurrieron afuera del estadio.
"Es lamentable. En Argentina sucede lo mismo. Las autoridades dicen que no es una muerte en el futbol cuando se produce afuera del estadio o hay un herido en una pelea a cuadras del estadio. Si no se reconoce el problema es imposible solucionarlo. Los operatives de seguridad se encargan de corer de lugar las muertes y no en solucionarlas”, aseveró.