Termina la jornada laboral, apagas la computadora e intentas descansar, pero tu cabeza continúa repasando pendientes, reuniones, mensajes y problemas de la oficina. Esta situación, que puede resultar familiar para muchos trabajadores, podría tener una relación directa con la calidad del sueño y el estrés provocado por el trabajo, según los resultados de un nuevo estudio.
La investigación encontró que casi el 70% de un pequeño grupo de trabajadores de entre 50 y 66 años presentó problemas persistentes para dormir, pese a que los participantes no tenían antecedentes de trastornos del sueño. Los resultados fueron publicados el pasado 28 de julio en la revista científica Scientific Reports y muestran que las dificultades para descansar podrían ser más frecuentes de lo esperado entre las personas laboralmente activas.
Otro de los datos que llamó la atención de los especialistas fue que 92% de los participantes alcanzó al menos una vez durante el año de seguimiento el umbral clínico para un trastorno del sueño. Los investigadores advierten que los resultados corresponden a una muestra pequeña, por lo que no necesariamente pueden extrapolarse a todos los trabajadores, aunque ofrecen información sobre la relación entre empleo, descanso y bienestar.
“Me sorprendió genuinamente la magnitud de los problemas de sueño que descubrimos en este grupo, por lo demás no diagnosticado”, dijo el investigador principal Athanasios Tsanas en un comunicado de prensa. Es profesor de salud digital y ciencia de datos en la Universidad de Edimburgo, Reino Unido.
¿Cómo afecta el estrés laboral al sueño?
Una de las principales conclusiones de la investigación apunta hacia las experiencias relacionadas con el trabajo como un factor importante en las alteraciones del sueño. Esto significa que no solamente importa cuánto tiempo permanece una persona en la cama, sino también la calidad real del descanso que consigue durante esas horas.
“Nuestro análisis demuestra claramente que muchos de estos problemas de sueño y bienestar están relacionados con el trabajo, y que el bienestar general depende en gran medida de un equilibrio sostenido entre vida laboral y personal”, dijo Tsanas.
Para llegar a estos resultados, los investigadores siguieron durante un año a 45 trabajadores de mediana edad, quienes realizaron periódicamente evaluaciones relacionadas con su bienestar y sus experiencias en el lugar de trabajo. Al mismo tiempo, utilizaron dispositivos portátiles para registrar información sobre su actividad física y patrones de sueño.
En total, los especialistas reunieron más de mil 900 informes relacionados con bienestar y trabajo, además de más de 5 mil 200 días de información procedente de sensores portátiles, lo que permitió comparar la percepción de los participantes con datos obtenidos durante su descanso.
Dormir varias horas no necesariamente significa descansar bien
El estudio encontró un dato particularmente interesante: 90% de los participantes experimentó alteraciones del sueño, a pesar de que la mayoría dormía, en promedio, entre 6.5 y 8 horas cada noche. Esto llevó a los investigadores a poner atención no solamente en la cantidad de horas, sino en la continuidad y calidad del descanso.
Los resultados sugieren que una persona puede permanecer aparentemente suficientes horas en la cama y, aun así, despertar con la sensación de no haber descansado adecuadamente. De acuerdo con los investigadores, las alteraciones detectadas durante la noche podrían explicar por qué varios participantes reportaron sentirse poco descansados.
En este escenario, las experiencias laborales aparecieron constantemente como uno de los elementos asociados con las alteraciones detectadas. El estrés relacionado con el empleo podría funcionar como una vía mediante la cual las condiciones laborales terminan impactando tanto en el sueño como en el bienestar general.
¿Por qué el trabajo puede seguir afectándote cuando intentas dormir?
Aunque la investigación no significa que cualquier noche de insomnio tenga como responsable directo al trabajo, sí refuerza la relación que otros estudios han observado entre la vida laboral y el descanso. Las preocupaciones relacionadas con pendientes, responsabilidades y situaciones ocurridas durante la jornada pueden dificultar la desconexión necesaria al terminar el día.
“Aunque sabíamos por evidencias previas que el sueño puede influir en el trabajo, y que el trabajo puede influir en el sueño, nos sorprendió el grado en que nuestra población no clínica estaba teniendo dificultades para dormir”, dijo Belinda Steffan, investigadora de la Escuela de Negocios de la Universidad de Edimburgo, en un comunicado de prensa.
La relación también puede funcionar en ambos sentidos. Una mala noche puede afectar el desempeño y bienestar durante la siguiente jornada, mientras que las experiencias negativas o estresantes del trabajo pueden trasladarse nuevamente al momento de intentar dormir, creando una dinámica difícil de romper.
Empresas deberían prestar atención al sueño de sus trabajadores
Los investigadores consideran que los resultados también deberían llamar la atención de empresas y empleadores, pues los problemas relacionados con el sueño no tendrían que entenderse exclusivamente como un asunto personal del trabajador, especialmente cuando existen factores laborales involucrados.
“Nuestro estudio destaca que el sueño es un problema de salud y bienestar en el lugar de trabajo”, dijo Steffan. “Las organizaciones y empleadores deben considerar el impacto de los problemas de sueño relacionados con el trabajo en su plantilla, centrándose en los trabajadores mayores de 50 años en el contexto de nuestro estudio, pero relevante para todos los grupos de edad”.
Debido a que la investigación contó con solo 45 participantes y se concentró en personas de entre 50 y 66 años, sus resultados deben interpretarse dentro de esos límites. Sin embargo, el trabajo aporta nueva evidencia sobre la importancia que puede tener mantener un equilibrio entre las responsabilidades profesionales y la vida personal.
Así que si al terminar tu jornada laboral el cuerpo está en la cama pero la cabeza continúa en la oficina, la ciencia apunta a que las experiencias del trabajo podrían estar relacionadas con la manera en que descansas. Dormir varias horas no siempre equivale a dormir bien y, de acuerdo con esta investigación, el bienestar laboral podría tener mucho que ver con lo que ocurre cuando finalmente apagamos la luz.

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