Durante la conmemoración del 47 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, el mandatario aseguró que el acceso al poder mediante elecciones quedará atrás. En su discurso sostuvo que los procesos electorales fueron utilizados por sectores opositores y potencias extranjeras para debilitar el proyecto sandinista, por lo que planteó sustituir ese mecanismo por un modelo basado en la continuidad de la revolución.
Las declaraciones llegan después de varios años en los que el Gobierno ha concentrado el poder. Desde las protestas de 2018, decenas de dirigentes opositores, periodistas, activistas y organizaciones civiles han denunciado persecución, mientras que muchos líderes políticos fueron encarcelados, expulsados del país o inhabilitados para participar en elecciones.
¿Se puede consolidar un nuevo modelo autoritario?
Ortega explicó que la eliminación de las elecciones forma parte de una transformación política que busca impedir que la oposición vuelva a gobernar. El mandatario argumentó que la defensa de la soberanía nacional debe estar por encima de la competencia entre partidos y aseguró que el Frente Sandinista continuará encabezando el rumbo del país.
Diversos especialistas consideran que el anuncio formaliza un proceso que comenzó hace varios años con reformas constitucionales, cambios en las instituciones y el debilitamiento de los contrapesos democráticos. Para analistas, la decisión representa el cierre definitivo de la competencia electoral como vía para acceder al poder.
Rechazo y preocupación por la comunidad internacional
Las declaraciones de Ortega provocaron críticas de gobiernos y organismos internacionales, que advirtieron que la medida supone un nuevo retroceso para la democracia en Nicaragua. Diversos sectores señalaron que eliminar las elecciones vulnera el derecho de la ciudadanía a elegir libremente a sus representantes y limita aún más la participación política.
Organizaciones defensoras de derechos humanos recordaron que el país enfrenta un prolongado deterioro de las libertades civiles y políticas. En ese contexto, el anuncio es visto como la consolidación de un sistema en el que el oficialismo concentra el poder sin la posibilidad de una alternancia mediante el voto.

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