Los dos fuertes terremotos registrados el 24 de junio en Venezuela dejaron algo más que preocupación entre la población. Además de los daños ocasionados, la secuencia en la que ocurrieron despertó el interés de la comunidad científica, ya que ambos movimientos alcanzaron magnitudes de 7.2 y 7.5 con solo 39 segundos de diferencia.
Este comportamiento no es el habitual después de un gran sismo y ha llevado a los especialistas a estudiar el fenómeno para entender qué ocurrió bajo la superficie terrestre.
Un evento que no sigue el patrón de un terremoto convencional
Cuando ocurre un sismo de gran intensidad, lo más común es que sea seguido por réplicas de menor magnitud. Sin embargo, en esta ocasión los dos movimientos registraron una fuerza semejante, por lo que los investigadores lo clasifican como un doblete sísmico, una situación poco frecuente documentada en diferentes regiones del planeta.
Este tipo de eventos suele presentarse únicamente cuando las condiciones geológicas permiten que dos fallas activas liberen energía en un intervalo muy corto.
La energía liberada puede alterar otras fallas
Los científicos explican que el movimiento de una falla geológica modifica el equilibrio de esfuerzos dentro de la corteza terrestre. Esa redistribución puede incrementar la presión sobre estructuras cercanas y, bajo ciertas condiciones, provocar un nuevo rompimiento casi de inmediato.
Aunque esta es una de las principales hipótesis para explicar lo sucedido en Venezuela, los especialistas continúan analizando la información obtenida por las redes de monitoreo sísmico para conocer con mayor precisión el comportamiento de las fallas involucradas.
La ubicación geológica de Venezuela favorece la actividad sísmica
Venezuela se encuentra en el límite donde interactúan las placas del Caribe y Sudamérica, una región reconocida por su constante actividad tectónica.
La presencia de diversas fallas activas y la concentración de población en zonas cercanas hacen que el monitoreo sísmico sea una prioridad para las autoridades, que mantienen sistemas de vigilancia y protocolos de Protección Civil.
¿Existe algún riesgo para México?
Hasta ahora, la respuesta de los especialistas es no.
Expertos en sismología coinciden en que los terremotos registrados en Venezuela y México tienen orígenes diferentes, ya que cada país está influenciado por sistemas tectónicos distintos.
Mientras la actividad sísmica venezolana está asociada al contacto entre las placas del Caribe y Sudamérica, en México predominan los movimientos derivados de la interacción de las placas de Cocos, Rivera, Pacífico y Norteamérica.

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