Los Ángeles Rams despidieron a Harrison Mevis apenas un día después de la derrota por 37-34 ante los Buffalo Bills, en un encuentro que se definió en tiempo extra en el duelo de lunes por la noche.

El pateador quedó señalado por sus errores en momentos determinantes y la franquicia tomó la decisión de cambiar de jugador para intentar corregir sus problemas en equipos especiales.

Mevis tuvo una noche complicada al fallar un intento de gol de campo de 50 yardas durante el primer cuarto. Sin embargo, su error más costoso llegó en la prórroga, cuando los Rams buscaban la patada de 48 yardas que les habría dado el triunfo, pero el intento fue bloqueado por Greg Rousseau.

Sean McVay explotó tras la derrota de los Rams

Después del partido, el entrenador en jefe Sean McVay expresó su molestia por el rendimiento de los equipos especiales y reconoció que su desempeño no estuvo a la altura de las exigencias. El estratega aseguró que los errores en las patadas terminaron costándole el encuentro a su equipo.

El pateador apenas convirtió cinco de sus nueve intentos de gol de campo, un porcentaje de efectividad del 55.6 por ciento, mientras que la temporada anterior había conectado 12 de 13 intentos en la fase regular.

Momento en el que la patada de Harrison Mevis es bloqueada en el tiempo extra | AP

Blake Grupe llega para ocupar el lugar de Mevis

Para cubrir la vacante, Los Ángeles incorporará a Blake Grupe, quien llega desde el equipo de prácticas de los New York Jets. El pateador de 27 años cuenta con experiencia en la NFL tras jugar con los New Orleans Saints y los Indianapolis Colts, equipo con el que convirtió sus 11 intentos de gol de campo durante la campaña anterior.

Mevis había llegado a la franquicia a mediados de 2025 y tuvo un comienzo prometedor, pero sus fallas recientes terminaron por costarle el puesto en un momento en el que cada victoria resulta importante para las aspiraciones del equipo.

Los Bills se lucieron para vencer a domicilio a los Rams | AP

La salida de Mevis deja claro que la franquicia no está dispuesta a tolerar más errores en una unidad que puede marcar la diferencia entre ganar y perder partidos cerrados.