El portero del Granada mostraba firmeza ante los disparos potentes de Asensio e Isco antes de un descanso que obligaba a Ancelotti a reaccionar. De poco servía que Isco o Rodrygo pisaran área ante centros laterales intrascendentes por la falta de centímetros, pero el primer retoque del plan fue la entrada de Fede Valverde por Camavinga. El uruguayo aumentó el empuje y encendió al Bernabéu cuando Mateu señaló falta por braceo en carrera cuando se iba a plantar solo ante el portero rival.

Cambió el panorama con su entrega, contagiando al resto para que por derroche no fuese. Instalados en campo rival anularon a un Granada que ya solo pudo defender, Con velocidad llegaron asociaciones por dentro que acercaron poco a poco al equipo de Ancelotti al gol. Era cuestión de tiempo.

Lo buscó sin acierto Rodrygo, aún inédito en Liga, y Asensio se echó el equipo a sus espaldas. Desesperó cuando Maximiano le sacó una ajustada al poste, desatado cuando inventó un zurdazo mágico a la red. Ya había tenido que recurrir 'Carletto' a Hazard y Jovic que entraron enchufados, con ganas de mostrar que sufren una injusticia. Tras un córner, en un rechace que dejó el balón a Raba, la presión de Militao provocó el robo y el balón quedó muerto a un especialista del disparo lejano.

El Real Madrid había logrado superar un partido sin dos jugadores imprescindibles, había sentido impotencia y acababa aliviado sintiendo dar un paso importante. Con el viento a favor pudo aumentar distancia, Asensio firmar un doblete merecido, pero ya era lo de menos. Con oficio pasó el apuro.

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