El Real Madrid volvió a ganar en el Bernabéu y lo hizo con una primera parte que fue prácticamente un paseo. El equipo de José Mourinho salió decidido a borrar las dudas de los últimos días y encontró en Kylian Mbappé a su hombre de referencia. El francés, que venía de fallar un penalti ante el Betis, no tuvo esta vez ninguna duda desde los once metros y abrió el marcador para comenzar una noche que acabaría teniendo nuevamente su nombre.

¿Cómo fue la goleada?

El 1-0 abrió la puerta a una exhibición de los blancos. Apenas tres minutos después, Álvaro Carreras apareció como extremo, se asoció con Mbappé y terminó marcando el segundo. El Madrid encontraba espacios con facilidad, movía la pelota con velocidad y el Rayo apenas podía seguir el ritmo. La diferencia pudo ser todavía mayor, pero el conjunto de Mourinho se marchó al descanso con una cómoda ventaja después de que Bellingham culminara una gran acción iniciada por Bernardo Silva y continuada por Vinícius.

Mbappé celebrando su gol ante Rayo Vallecano | AP

Fue un Madrid fuerte, vertical y contundente, con Mbappé otra vez en el centro de todo. Mourinho, además, había introducido varias novedades en el once pensando también en la acumulación de partidos. El técnico portugués dio descanso a algunos futbolistas después del esfuerzo ante el Inter y apostó por Carreras en una posición más adelantada, una decisión que terminó dando resultado desde el primer momento. El 3-0 hacía pensar en otra noche plácida en Chamartín.

Álvaro Carreras tras su gol ante Rayo Vallecano | AP

Sergio Camello continúa en plan goleador

Pero el partido cambió después del descanso. El Rayo salió con otra actitud y encontró rápidamente el premio en un error del Madrid en la salida de balón que aprovechó Sergio Camello. El 3-1 devolvió al conjunto visitante al partido y obligó a los blancos a bajar el ritmo.

El equipo de Mourinho perdió la fluidez de la primera mitad, comenzó a administrar esfuerzos y durante varios minutos el Bernabéu mostró su descontento con algunos pitos. El Rayo creció y el Madrid, más conservador, se dedicó principalmente a proteger su ventaja.

Bellingham ante Rayo Vallecano | AP

La segunda parte estuvo muy lejos de la exhibición del primer acto. Vinícius tampoco terminó de encontrar su mejor versión y volvió a quedar bajo el foco de una afición que ya le había mostrado su malestar en los últimos encuentros. Mourinho mantuvo su confianza en el brasileño, mientras el Madrid intentaba controlar un partido que se había complicado más de lo previsto. La sensación era que los blancos habían decidido guardar el resultado y esperar al pitido final.

Pero todavía quedaba una última aparición de Mbappé. Cuando el partido agonizaba y el Bernabéu ya daba por cerrado el triunfo, el francés volvió a aparecer en el tiempo de compensación para marcar el cuarto y poner el broche a una noche en la que volvió a ser decisivo.

El 4-1 terminó reflejando mucho mejor la contundencia del Madrid que lo que había sido una segunda mitad en la que el Rayo llegó a incomodar. Después de una primera parte de absoluta superioridad y un segundo tiempo mucho más terrenal, el Madrid encontró en su estrella la última palabra.