Egipto estaba a la expectativa. Superado por su rival, con más entusiasmo y más veloz, el conjunto de Carlos Queiroz se amparó en la inspiración de Mohamed Salah. Fue la gran amenaza para Senegal el jugador del Liverpool que tuvo, al borde del descanso, la mejor ocasión de su equipo cuando en una acción individual ejecutó un gran disparo que fue respondido con una buena parada del meta del Chelsea Edouard Mendy.
A la hora de partido Carlos Queiroz pretendió agitar el encuentro y efectuó un triple cambio. Dio entrada a Trezeguet, Zizo y Marwan Hamdi y retiró a Amr El Solia, Omar Marmoush y Mostafa Mohamed en busca de más profundidad. No la encontró.
Senegal mantuvo el dominio del juego y solo la solvencia de los centrales Mohamed Abdelmoneim y Mahmoud Hamdi evitaba que el último pase llegara en condiciones a un último hombre para finalizar.
El choque se abrió en el tramo final. Egipto encontró espacios y las primeras ocasiones. Como un remate de Zizo de cabeza que salió desviado por el poste derecho. La mejoría egipcia no fue suficiente para romper el equilibrio y el choque se alargó a la prórroga, tal y como ha sido habitual para los faraones que ha atravesado cada eliminatoria con el tiempo extra de por medio.
Poco a poco el meta Gabaski agigantaba su protagonismo. Justo al inicio de la prórroga evitó el gol de Senegal cuando Bamba Dieng se plantó solo y disparó cruzado. Después impidió otra del delantero del Marsella, de cabeza, que desvió a córner. Y otra más del atacante con un tiro raso que también desvió.
Los penaltis decidieron. Mané no falló en el momento definitivo y marcó el penalti del triunfo.
