México tiembla prácticamente todos los días, aunque la mayoría de los movimientos son tan pequeños que pasan inadvertidos para la población. La razón no está en una fecha determinada ni en la llegada de septiembre, sino en la ubicación geológica del país, donde interactúan las placas tectónicas de Cocos, Norteamérica, Pacífico, Rivera y Caribe, responsables de mantener una actividad sísmica constante a lo largo del año.

Los registros científicos tampoco muestran que exista una temporada en la que los terremotos aumenten de manera particular. El Servicio Sismológico Nacional (SSN) documenta movimientos durante todos los meses, mientras que especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han señalado que hasta ahora no existe evidencia capaz de relacionar septiembre con una mayor frecuencia de sismos.

Los terremotos del 19 de septiembre de 1985, 2017 y 2022 reforzaron la percepción de que ese mes es más peligroso./ AP

Los grandes terremotos no ocurren solamente en septiembre

La historia del país ofrece ejemplos suficientes. El 28 de julio de 1957 ocurrió el llamado sismo del Ángel, recordado porque provocó la caída de la escultura del Ángel de la Independencia. Otro terremoto relevante se registró el 14 de marzo de 1979, mientras que numerosos movimientos de magnitudes considerables se han presentado en distintas épocas del año.

Pese a esos antecedentes, septiembre ocupa un lugar especial en la memoria de los mexicanos por una coincidencia difícil de ignorar. Los terremotos del 19 de septiembre de 1985, 2017 y 2022 alcanzaron magnitudes superiores a 7 y ocurrieron exactamente el mismo día, algo que alimentó la creencia de que existe una especie de ciclo relacionado con esa fecha.

¿Qué tan probable era que tres sismos coincidieran el 19 de septiembre?

Especialistas de la UNAM han estudiado esa coincidencia desde la estadística. Raúl Valenzuela Wong, del Instituto de Geofísica de la UNAM, realizó un ejercicio tomando previamente los años 1985, 2017 y 2022 y estimó en alrededor de 0.000002% la posibilidad de que en los tres casos se presentara un sismo de magnitud 7 o superior precisamente un 19 de septiembre.

La UNAM señala que los sismos pueden ocurrir en cualquier época del año y no responden a una fecha específica./ Pixabay

El dato muestra qué tan inusual resulta la coincidencia, pero no sirve para anticipar futuros terremotos. Que tres eventos hayan ocurrido el mismo día no permite asegurar que volverá a suceder ni revela la existencia de un comportamiento periódico. Los procesos que originan un sismo ocurren en el interior de la Tierra y dependen de la acumulación y liberación de energía entre placas tectónicas, no del calendario.

La fuerza que tiene septiembre en la percepción colectiva también está vinculada con lo ocurrido en 1985 y 2017, dos desastres que dejaron profundas consecuencias en la Ciudad de México. El terremoto de 2022, ocurrido nuevamente un 19 de septiembre, reforzó todavía más esa asociación, haciendo que movimientos registrados durante este mes reciban una atención mucho mayor que aquellos que suceden en otras fechas.

Hasta ahora tampoco existe una herramienta capaz de señalar con anticipación qué día, a qué hora, en qué lugar y con qué magnitud ocurrirá un terremoto. El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) ha insistido en que los sismos no pueden predecirse, por lo que cualquier publicación en redes sociales que anuncie una fecha exacta carece de sustento científico.

México se encuentra en una zona de alta actividad tectónica por la interacción de cinco placas./ AP