Después de 20 años, las Selecciones de Inglaterra y Argentina se volvieron a ver las caras este miércoles en el Estadio Atlanta. Fue en un amistoso en noviembre de 2005 la última vez que coincidieron, aunque la rivalidad comenzó desde hace años.

Afición de Inglaterra en el Mundial 2026 | AP

El episodio más recordado fue el de los Cuartos de Final de México 1986, con el doblete de Diego Armando Maradona, con la 'Mano de Dios' y el 'Gol del Siglo'. Dicho recuerdo volvió a tomar fuerza en días recientes, de cara a la Semifinal de la Copa del Mundo 2026. Este partido reavivó viejas rencillas entre ambas naciones, cuyo "desprecio" mutuo se reflejó incluso antes del silbatazo inicial.

Aficiones abuchearon himnos en el juego de Inglaterra vs Argentina

La calentura entre dos selecciones que viven el futbol de manera muy apasionada se sintió en todo momento en el Estadio Atlanta. No obstante, fue en la ceremonia protocolaria al inicio del juego que vivió su momento de mayor intensidad.

Afición de Inglaterra en el Mundial 2026 | AP

Cuando se entonó God Save the King, la afición argentina presente en la casa de los Atlanta Falcons inmediatamente comenzó con silbidos y abucheos. Sus homólogos británicos respondieron de forma inmediata cuando en el inmueble sonó el Himno Nacional de la nación sudamericana, lo que reflejó la división de apoyo en la gradas.

La hostilidad se trasladó al terreno de juego

Esta forma de intensidad llegó hasta el campo, donde los jugadores confundieron fuerza y energía con agresividad y golpes. Desde el primer minuto, en la primera pelota dividida, todos los futbolistas en el campo comenzaron con reclamos y empujones, dinámica que se mantuvo durante toda la primera mitad.

Afición de Argentina en el Mundial 2026 | AP

De igual forma, en las pelotas paradas en ambas áreas, los jalones y roces se mantuvieron, lo que llevó al silbante Ismail Elfath a dialogar constantemente con los jugadores. A pesar de ello, el estadounidense solo mostró dos tarjetas amarillas, una por bando: a Elliot Anderson de Inglaterra y a Lisandro Martínez de Argentina.

Esta dinámica de confrontación provocó que en el primer tiempo solo hubiera dos disparos por lado y uno a portería por parte de Inglaterra. En cambio, hubo siete faltas de los europeos por 12 de los sudamericanos.