La UEFA ha emitido un duro y contundente comunicado oficial en el que expresa su total incredulidad y rechazo ante la decisión de suspender temporalmente la sanción automática de un partido al jugador estadounidense Folarin Balogun tras ver una tarjeta roja directa.
RECHAZO TOTAL DE UEFA
Para el máximo organismo del fútbol europeo, esta medida cautelar "cruza una línea roja" y pone en serio peligro la integridad y credibilidad de la competición, la cual fuentes del sector apuntan a que se trata de la Copa del Mundo.
En su pronunciamiento, la UEFA adoptó una postura inamovible respecto al cumplimiento del reglamento, señalando que hay aspectos del juego que no están abiertos a la libre interpretación.
"Una suspensión automática mínima de un partido tras una tarjeta roja no es una opción discrecional y no requiere la decisión de un órgano competente para entrar en vigor", reza el comunicado. La confederación europea insistió en que se trata de un principio fundamental que no admite excepciones, calificando de agravante que el beneficio se otorgue a mitad de un torneo donde otros futbolistas sí han cumplido rigurosamente con sus castigos en situaciones idénticas.
PRECEDENTE PELIGROSO PARA EL FUTBOL
La postura de la UEFA va más allá del caso particular de Balogun, elevando la crítica hacia los organizadores y "guardianes" del torneo por sentar un precedente que consideran sumamente peligroso. Según el organismo, al romperse la certeza de las normas, se desestabiliza el principio de igualdad de trato que requiere la competencia, lo que va en detrimento del torneo en curso.
"Cuando los guardianes ya no garantizan la certeza de las reglas, la integridad del juego está en juego y la credibilidad de una competición se ve socavada", advirtió la institución con sede en Nyon.
Finalmente, la UEFA recordó el impacto global que tiene el futbol debido a que se rige por las mismas leyes en cualquier rincón del planeta. Al tratarse de un torneo de la magnitud de la Copa del Mundo, alertaron que este tipo de resoluciones pueden desencadenar consecuencias negativas para todo el deporte, concluyendo de forma tajante con una muestra de "incredulidad ante una decisión sin precedentes, incomprensible e injustificable".

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