La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encendió las alertas por el consumo de alcohol entre adolescentes después de detectar que tres de cada 10 alumnas de nuevo ingreso al bachillerato reportaron ingerir bebidas alcohólicas, una cifra que las propias autoridades universitarias calificaron como preocupante por tratarse principalmente de jóvenes de entre 14 y 15 años.
Los resultados forman parte del Examen Médico Automatizado aplicado a aproximadamente 35 mil estudiantes de nuevo ingreso distribuidos en los 14 planteles de bachillerato de la UNAM, herramienta con la que la institución busca conocer las condiciones de salud física y mental de sus alumnos para diseñar estrategias de acompañamiento y prevención.
UNAM alerta por consumo de alcohol entre adolescentes
Gustavo Olaiz Fernández, director general de Atención a la Salud de la UNAM, explicó que los resultados revelaron una presencia importante de consumo de alcohol entre las estudiantes mujeres, particularmente porque se trata de una población adolescente en la que, desde la perspectiva de salud pública, el consumo debería ser prácticamente inexistente.
“Un tercio de las niñas ya consumen alcohol. Nos dicen que ocasionalmente, pero en esta población no debería haber. Ese es el asunto”.
El especialista consideró que esta situación no debe observarse únicamente como un fenómeno interno de la Universidad, sino como parte de una tendencia que también se presenta a escala nacional entre adolescentes. Sin embargo, uno de los aspectos que más inquietud genera es que el consumo entre mujeres aparece por encima del registrado entre los hombres.
De acuerdo con Olaiz Fernández, la diferencia entre alumnos y alumnas fue especialmente visible al analizar el consumo de sustancias, particularmente el alcohol: “es mucho más común en las mujeres que en los hombres”.
UNAM busca actuar sin estigmatizar a los alumnos
La Universidad aclaró que la aplicación del examen médico no tiene como objetivo señalar o castigar a los estudiantes que reportaron algún tipo de consumo, sino identificar factores de riesgo y ofrecer alternativas de acompañamiento.
El director de Atención a la Salud explicó que el diagnóstico permite conocer con mayor precisión qué está ocurriendo entre los jóvenes y, a partir de esa información, implementar medidas preventivas antes de que el consumo pueda derivar en consecuencias más graves.
“Tenemos que actuar muy rápido para empezar a disminuir el consumo de estas bebidas etílicas, además de hablar con los papás”.
La intención es que las acciones involucren tanto a los propios estudiantes como a sus familias, debido a que la edad de quienes ingresan al bachillerato hace necesario un acompañamiento más cercano.
La mitad de los estudiantes reporta algún tipo de consumo
El panorama se vuelve todavía más amplio cuando no se analiza únicamente el alcohol. De acuerdo con los resultados compartidos por la institución, al sumar consumo de alcohol, tabaco, marihuana y otras sustancias, alrededor de la mitad de los estudiantes presenta algún tipo de consumo.
El dato generó preocupación entre las autoridades universitarias debido a que representa una proporción considerable de jóvenes recién incorporados al nivel medio superior.
“Tenemos la mitad de los alumnos con algún tipo de consumo, ya sea alcohol, tabaco, mariguana o cualquier otra sustancia. Entonces, ya es muchísimo, y podría derivar en riesgos de salud mental más graves, así como problemas sociales, porque seguimos viendo un incremento en los problemas de ansiedad y depresión en los jóvenes que entran a la UNAM”.
El especialista explicó que estos comportamientos pueden estar acompañados de otros factores de riesgo y que, por ello, resulta fundamental observarlos dentro de un contexto más amplio de salud integral.
¿Qué relación existe entre consumo y salud mental?
La UNAM señaló que uno de los puntos que más preocupa es la posible relación entre consumo de sustancias y problemas de salud mental, especialmente en una etapa de la vida marcada por numerosos cambios personales, académicos y sociales.
Las autoridades universitarias han observado un incremento en casos relacionados con ansiedad y depresión entre estudiantes que ingresan a la institución, por lo que consideran importante fortalecer los mecanismos de detección temprana.
Según Olaiz Fernández, los resultados obtenidos mediante el Examen Médico Automatizado deben servir para orientar acciones concretas y no únicamente quedarse como estadísticas.
La Universidad considera que una estrategia de prevención requiere atención médica y psicológica, acompañamiento familiar y programas capaces de acercarse directamente a los jóvenes.
UNAM pide trabajar también con los padres
Otro de los puntos mencionados por el responsable de Atención a la Salud es la necesidad de incorporar a madres y padres de familia dentro de las acciones preventivas.
A consideración del funcionario universitario, resulta preocupante que jóvenes de 14 y 15 años lleguen al bachillerato con niveles de consumo considerados elevados, particularmente cuando en muchos casos se trata de bebidas alcohólicas.
Por ello, la UNAM buscará reforzar el diálogo con las familias y desarrollar mecanismos que permitan intervenir de manera temprana. La institución insiste en que el objetivo no es señalar a los estudiantes, sino entender las causas que pueden llevarlos al consumo y ofrecerles herramientas para reducir riesgos.
Mujeres registran mayor consumo de alcohol
Uno de los hallazgos que más llamó la atención fue precisamente la diferencia por género. Mientras históricamente determinadas conductas de consumo estaban asociadas en mayor medida a hombres, los datos obtenidos por la Universidad muestran una presencia importante entre las adolescentes mujeres.
Para los especialistas, este cambio obliga a modificar también las estrategias de prevención, debido a que los programas deben responder a los comportamientos actuales de los jóvenes y no únicamente a patrones observados en generaciones anteriores.
La institución buscará analizar con mayor detalle por qué las alumnas reportan una frecuencia mayor en determinadas sustancias y qué factores sociales, familiares o emocionales podrían estar relacionados.
¿Qué hará la UNAM ante estos resultados?
Con los datos ya disponibles, la Dirección General de Atención a la Salud de la UNAM trabaja en mecanismos para atender la situación desde diferentes frentes, principalmente prevención, acompañamiento y salud mental.
Las autoridades consideran necesario actuar rápidamente debido a que los estudiantes se encuentran en una edad en la que todavía pueden modificarse diferentes hábitos y fortalecerse herramientas para enfrentar situaciones de presión, ansiedad o estrés.
El examen aplicado a los 35 mil jóvenes de nuevo ingreso permitirá además identificar otras necesidades de salud y dirigir los recursos universitarios hacia aquellos sectores donde exista mayor riesgo.
La preocupación principal está ahora en impedir que el consumo ocasional se transforme posteriormente en un problema mayor y, al mismo tiempo, ofrecer apoyo a quienes ya presentan dificultades relacionadas con alguna sustancia.
UNAM busca prevenir antes que castigar
El mensaje central de la Universidad es que los resultados no deben utilizarse para estigmatizar a los estudiantes, sino como una oportunidad para entender mejor lo que ocurre entre las nuevas generaciones.
El dato de que tres de cada 10 alumnas de nuevo ingreso al bachillerato consumen alcohol representa una señal de alerta para la institución, especialmente porque se trata de adolescentes que apenas comienzan una nueva etapa académica.
La situación se vuelve todavía más relevante al considerar que, sumando diferentes sustancias, aproximadamente la mitad de los alumnos reportó algún tipo de consumo.
Para la UNAM, el siguiente paso será trabajar tanto con estudiantes como con sus familias para reducir riesgos y fortalecer la atención a la salud mental, en un contexto donde la ansiedad, la depresión y el consumo de sustancias aparecen cada vez con mayor frecuencia entre los jóvenes.

&format=webp)
&format=webp)
&format=webp)