La Selección de Brasil avanzó a la fase de Octavos de Final gracias a sus individualidades y a que supo aprovechar los errores defensivos del representativo de Japón. La Canarinha de Carletto no convence, pero gana, por lo que al Scratch no se le puede descartar nunca.
Lo bueno
Las individualidades de Brasil prevalecen y hacen la diferencia. La potencia de Brasil hoy no se mide tanto en lo colectivo; Ancelotti tiene que exprimir al máximo a sus figuras y así lo logró frente a los asiáticos, que fueron unos guerreros, pero ante la historia de Brasil es imposible competir sólo con echarse atrás. Las potencias tienen la onza y cambian el destino en cualquier momento. Vinicius y compañía así lo hacen ver.
Cuando un equipo como Japón se encierra y defiende en un terreno tan corto, debe aparecer la magia. Muchas selecciones se recriminan que los rivales les jueguen defensivos, y pocas tienen ideas para derribar esos muros. Brasil no; la Canarinha dominó el juego, buscó por todos lados llevarse la victoria y lo consiguió con lo que siempre la hace diferente: sus individualidades. Martinelli y Casemiro son un ejemplo de que a Brasil le sobran nombres para marcar diferencia.
Lo malo
Brasil sigue sin convencer en lo futbolístico. Japón le plantó cara e hizo que se viera mal en los primeros minutos y en parte del primer tiempo. El Scratch vino de atrás para llevarse la victoria; sin embargo, las individualidades marcaron el rumbo hasta el minuto final para instalar al equipo en la siguiente instancia. Los de Carletto aún no muestran el ADN necesario para ser monarcas del orbe.
Japón buscó defender una pírrica ventaja, se tiró atrás y eso, frente a los grandes, no se puede hacer. Los asiáticos cedieron el balón a sus rivales y les entregaron prácticamente la llave para abrir la puerta de la victoria. Japón no creyó en su futbol y murió de nada ante un equipo que, si bien es favorito, tampoco ha jugado al cien como para temerle todo el tiempo.
Lo que deben mejorar
Brasil ganó, pero pasan los partidos y no se le puede dar como amplio favorito. La Canarinha de Carletto no ha dado muestras de aquel Jogo Bonito que tanto se le exige a los sudamericanos. Si bien es verdad que Ancelotti es un maestro del ajedrez porque rehizo a su equipo, eso no va a alcanzar en las próximas instancias del campeonato.
Japón sigue en progreso. Su participación en el Mundial demuestra que los japoneses apuestan mucho por la velocidad y la técnica, pero les hace falta mayor madurez para afrontar instancias definitivas. Los asiáticos siguen creciendo, pero aún no están listos para competir en otros niveles futbolísticos como el de Brasil.

&format=webp)
&format=webp)
&format=webp)