Aunque muchos consideran que anotar depende únicamente de la habilidad futbolística, según la Universidad Autónoma de México (UNAM) y el doctor Víctor Manuel Rodríguez Molina del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina en información difundida por UNAM Global, aseguran que el éxito de un penal está estrechamente relacionado con el control emocional y la preparación psicológica.
De acuerdo con expertos universitarios, durante un penal el jugador enfrenta una enorme presión una investigación de la Universidad de Trinity en Estados Unidos encontró hace tres años los penales anotados son 50.8% de las veces que el primer equipo tira primero y 49.2% por el que lo hace en segundo lugar. Por ello, mantener la concentración resulta fundamental para ejecutar correctamente el disparo.
La mente, un factor decisivo desde estar enfrente de la portería
El doctor destaca que uno de los principales errores que pueden cometer los jugadores es concentrarse en las consecuencias negativas de fallar. Pensamientos relacionados con una posible derrota o con las críticas posteriores pueden generar distracciones que afectan la precisión del disparo.
La UNAM citó un dato del Institute of Exercise Training and Sport Informatics de Alemania: que la probabilidad de que el portero logré parar un penal va de 15 % a 20 %, por lo tanto, el promedio va que se anote uno de cada cinco disparos.
Visualizar el objetivo es una de las mejores herramientas utilizada en el deporte de alto rendimiento. Imaginar la trayectoria del balón y el momento de la anotación. Además, controlar la respiración puede ayudar a reducir la tensión física y mental, respirar permite controlar el enfoque.
Las estrategias que pueden aumentar la probabilidad de éxito
La universidad señala que no existe una fórmula infalible para convertir todos los penales en gol, pero sí una serie de acciones que pueden incrementar las posibilidades de éxito. Entre ellas se encuentran la práctica constante, el fortalecimiento de la confianza personal y el desarrollo de habilidades para manejar la presión.
Aunque las recomendaciones fueron planteadas en el contexto deportivo, la UNAM considera que estos principios pueden aplicarse a diferentes ámbitos de la vida cotidiana. Situaciones como exámenes académicos, entrevistas de trabajo o exposiciones públicas también requieren concentración, confianza y manejo adecuado de las emociones.

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