El Super Bowl LVIII no decepcionó y estuvo lleno de bastantes emociones, pero una de las acciones más importantes de la primera mitad se la llevo Travis Kelce, pero no fue en el emparrillado, sino en la banda fuera del campo, en donde el ‘87’ de Kansas City se mostró enfurecido con su entrenador en jefe, Andy Reid, al grado de gritarle en la cara y hasta empujarlo.