El deporte ha dejado grandes momentos, ya sea por los protagonistas o lo que ocurre a su alrededor. Una de las historias más grandes dentro de la NFL fue cuando la dinastía de los Dallas Cowboys de Tom Landry terminó, para darle paso a los San Francisco 49ers, gracias al legendario Joe Montana.

El momento exacto en el que la dinastía del Equipo de América terminó fue el 10 de enero de 1982, en el Campeonato de Conferencia de la Nacional, en el antiguo Candlestick Park. Comandados por Joe Montana y Bill Walsh, los San Francisco 49ers llegaron a Playoffs con una marca de 13-3, el mejor récord de toda la NFL.

Sin embargo, aquella disputa por el pase al Super Bowl llegó con el recuerdo latente de la paternidad de los Dallas Cowboys sobre los San Francisco 49ers. El partido fue parejo en la mayor parte del encuentro, pero la Estrella Solitaria se despegó en el último cuarto y la historia estaba por repetirse.

Con un frío en las venas y una tenacidad impresionante, Montana lideró a los Gambusinos en un último drive y, con poco menos de un minuto en el reloj, la NFL cambió por completo en una jugada. Dwight Clark se volvió el héroe sorpresivo y dejó una de las grandes atrapadas de todos los tiempos.