El descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca que dejó 14 muertos el pasado 28 de diciembre fue causado por exceso de velocidad. Así lo confirmó la Fiscalía General de la República (FGR), tras analizar la caja negra del convoy.
“La velocidad autorizada era de 50 km por hora, sin embargo, el tren viajaba a 65 km por hora”, informó la fiscal Ernestina Godoy en un mensaje oficial. “También llegó a velocidades de 111 km por hora en zonas de recta, donde la velocidad máxima permitida es de 70 km por hora”.

El tren iba con 250 pasajeros a bordo
El accidente ocurrió en la ruta Salina Cruz–Coatzacoalcos con aproximadamente 250 personas a bordo. Las primeras investigaciones revelaron que “el exceso de velocidad en un tren es mucho más peligroso que en un vehículo convencional”, por lo que las autoridades ya ejercen acción penal por la probable comisión de los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas.
No fue el maquinista: detienen a garrotero
Felipe de Jesús Díaz Gómez fue detenido el pasado 26 de enero en Palenque, Chiapas, por su presunta responsabilidad en el siniestro. Sin embargo, documentos oficiales del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT) precisan que Díaz Gómez no era maquinista, sino garrotero.

“El garrotero forma parte de la tripulación ferroviaria, pero no es el responsable de conducir el tren”, se detalló. Entre sus funciones están las maniobras operativas, revisión de acoples y comunicación con el maquinista.
Según la Nómina Transparente, su salario neto mensual era de 19,636 pesos y había acreditado cursos de ética e integridad pública en 2025.

El tren no tenía fallas mecánicas
Ernestina Godoy aclaró que la vía estaba en condiciones óptimas: “No se encontraron daños en los componentes de la superestructura y subestructura ferroviaria”, como rieles, fijaciones, durmientes o balasto.
Las investigaciones continúan para deslindar responsabilidades penales y administrativas en uno de los accidentes ferroviarios más graves de la historia reciente del país.





