El 28 de junio de 2001 quedó marcado para siempre en la historia del futbol mexicano. Aunque Cruz Azul terminó cayendo en penales ante Boca Juniors en la Final de la Copa Libertadores, aquella noche en La Bombonera representó mucho más que una derrota: fue el nacimiento del respeto internacional hacia los clubes mexicanos.
A 25 años de aquella inolvidable participación, Melvin Brown, uno de los pilares de aquella Máquina, recordó en charla con RÉCORD cómo ese equipo rompió barreras y abrió el camino para que los clubes mexicanos dejaran de ser vistos como invitados y comenzaran a ser considerados contendientes.
"Fue un parteaguas para todo el futbol mexicano": Melvin Brown
Para Brown, aquella Final significó mucho más que disputar un título continental. Fue el momento en que el futbol mexicano entendió que estaba listo para competir contra las grandes potencias sudamericanas.
"Fue un parteaguas, nos abrió un pasaporte para acceder a otro futbol y, sobre todo, nos abrió la mente para ver que sí se podía. Que el futbol mexicano tenía buen nivel, que el futbolista mexicano también podía competir. Si mal no recuerdo, en esa Final éramos ocho mexicanos, siete formados en Cruz Azul, y eso permitió que nos diéramos cuenta de que no estábamos tan abajo de lo que decían en Sudamérica", afirmó.
Aquella generación cementera derribó prejuicios que durante años habían acompañado a los clubes mexicanos cada vez que cruzaban la frontera para disputar la Copa Libertadores.
"Le abrió la puerta al futbol nacional, a todos los equipos mexicanos, porque nos veían chiquitos. Cuando les recuerdas lo que hicimos en ese torneo cambia la conversación. Después llegaron otras grandes actuaciones: América fue semifinalista, Chivas llegó a una Final, Tigres también, pero yo creo que el respeto empezó con lo que hicimos nosotros", recordó.
Incluso lamentó que México ya no dispute la Copa Libertadores, pues considera que el crecimiento competitivo que brindaba ese torneo era invaluable.
Desgraciadamente ya no hay Copa Libertadores para los equipos mexicanos. Perdemos una gran oportunidad de rozarnos con ese nivel de futbolistas y de seguir creciendo
El partido que cambió la mentalidad de Cruz Azul
Aunque la clasificación fue construyéndose paso a paso, Brown tiene perfectamente identificado el momento en el que el equipo entendió que podía aspirar al campeonato.
Primero fue la serie de octavos de final ante Cerro Porteño en un Estadio Azul completamente lleno, pero el verdadero cambio llegó semanas después, en uno de los escenarios más intimidantes del continente. El Estadio Monumental de Núñez.
"Cuando jugamos contra Cerro Porteño nos dimos cuenta de que estábamos peleando por cosas importantes. Pero el verdadero switch fue el partido contra River Plate en el Monumental. Desde que llegamos nos gritaban: 'Mexicanitos, van a perder, los vamos a golear'. Pablo Galdames incluso nos decía que no nos confiáramos porque a él le habían metido cinco con la Universidad de Chile. Pero nosotros le respondíamos: 'Sí, Pablito, pero nosotros no somos la U de Chile, somos Cruz Azul'", recordó.
El empate sin goles frente a River Plate terminó por confirmar la confianza que el equipo ya comenzaba a construir.
"Ahí reafirmamos lo que habíamos sentido con Cerro Porteño: que estábamos para pensar en grande", reveló.
Sobrevivir al ambiente sudamericano
Brown también recordó que el reto no solamente era futbolístico. En cada visita a Sudamérica el entorno parecía jugar en contra del equipo mexicano.
"Lo sufrimos, lo asimilamos y lo superamos. El ambiente era hostil, los arbitrajes eran malísimos, nos querían acuchillar por todos lados con penales, amarillas y muchas decisiones. Pero ese es un futbol sudamericano que nos hacía falta vivir", sostuvo.
Lejos de convertirse en una desventaja definitiva, esa experiencia fortaleció el carácter de un plantel que terminó llegando hasta la Final.
En La Bombonera demostramos que podíamos ganar
Aunque el desenlace favoreció a Boca Juniors desde los penales, Brown sostiene que Cruz Azul estuvo mucho más cerca del título de lo que muchos recuerdan. Incluso asegura que, de todos los clubes mexicanos que posteriormente alcanzaron la Final de la Libertadores, ninguno estuvo tan cerca de levantar el trofeo como aquella Máquina.
"Hubo otros dos equipos que llegaron a una Final, pero ni las manos metieron. Tigres terminó goleado y con Chivas nunca sentiste que pudiera ganar el partido. Con nosotros fue distinto", charló.
El exdefensa recuerda que el equipo sintió que tenía el partido bajo control dentro del estadio más emblemático del continente.
"Se calló La Bombonera. Nosotros sabíamos que teníamos el control del partido, sabíamos que teníamos oportunidad. Para nosotros fue un gran triunfo, aunque perdimos en penales, demostramos que el futbol mexicano podía competir contra quien fuera. Nos metimos a ese templo, porque para ellos La Bombonera es un templo sagrado, y demostramos que estábamos al nivel".
Luego de 25 años, aquella derrota sigue siendo recordada como una de las páginas más importantes en la historia internacional del futbol mexicano. Cruz Azul no levantó el trofeo aquella noche en Buenos Aires, pero sí cambió para siempre la percepción que Sudamérica tenía del futbol nacional y abrió un camino que muchos otros clubes recorrerían en los años siguientes.

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