Los ataques contra el aeropuerto internacional Rey Khalid, en Riad, capital de Arabia Saudita, dejaron al menos 12 muertos y más de 300 heridos durante el fin de semana. El primer ataque ocurrió el sábado 10 de octubre y causó 12 fallecimientos y 309 lesionados; una nueva agresión el domingo dejó otra persona muerta y 11 heridas, según los reportes de las autoridades saudíes.

Arabia Saudita reforzó la seguridad tras las ofensivas atribuidas a los hutíes / Captura de pantalla

Estos actos provocaron daños en las instalaciones aeroportuarias y obligó a suspender las operaciones mientras se reforzaba la seguridad. Entre las víctimas del primer ataque había ciudadanos saudíes y personas de otras nacionalidades, incluido un estadounidense. Algunos de los heridos fueron reportados en estado crítico y recibieron atención médica en distintos hospitales.

Saudíes señalan como responsables a los Hutíes

Las autoridades saudíes y la coalición militar que participa en el conflicto de Yemen señalaron a los rebeldes hutíes como responsables de la ofensiva. El movimiento, respaldado por Irán, terminó reivindicando ataques contra territorio saudí, en una nueva escalada que elevó la preocupación por la seguridad de las instalaciones civiles y el transporte aéreo.

La escalada de violencia aumenta la tensión en Medio Oriente / Captura de pantalla

El ataque del sábado fue considerado uno de los más graves registrados en Arabia Saudita en más de una década. La nueva agresión del domingo incrementó la tensión y llevó a las autoridades a mantener medidas de seguridad en el aeropuerto, mientras se evaluaban los daños y se revisaban las condiciones para reanudar los vuelos.

Aumenta la tensión en Medio Oriente

Los ataques ocurren en medio de un nuevo deterioro de las relaciones entre Arabia Saudita y los hutíes, grupo que controla amplias zonas de Yemen y mantiene un conflicto prolongado con el gobierno y sus aliados. La ruptura de la tregua y el intercambio de ofensivas han aumentado los riesgos para la población civil y la infraestructura estratégica de la región.

La crisis también genera preocupación por sus posibles efectos en el transporte internacional y en los mercados energéticos, debido al papel de Arabia Saudita como uno de los principales productores de petróleo. Mientras varios gobiernos condenaron la ofensiva, las autoridades saudíes analizan una respuesta y mantienen la vigilancia ante posibles nuevos ataques.