Cuando Saúl Álvarez firmó el contrato con el jeque Turki Alalshikh, una cosa dejó clara: “todo el mundo es territorio Canelo”. Hoy, ese plan está en marcha. Su próximo enfrentamiento ante Terence Crawford no solo apunta a convertirse en la pelea más vista de su carrera, sino en la más vista en la historia del boxeo.
Netflix tendrá en vivo y en exclusiva a Canelo, dejando atrás la era del pay per view y hasta de la televisión abierta. Será la primera pelea del tapatío que no podrá verse en señal gratuita en México desde 2009, rompiendo una racha de 43 combates que sus compatriotas disfrutaron a través de TV Azteca o Televisa, ya fuera en vivo o diferido.
El cambio representa un giro radical. Para un boxeador que siempre defendió la idea de que sus peleas llegaran sin costo adicional a su país, ahora todo dependerá de la apuesta de Turki Alalshikh por convertir esta función en un fenómeno global sin precedentes.
La vara es alta: la pelea entre Jake Paul y Mike Tyson alcanzó 60 millones de televidentes en vivo y 108 millones bajo demanda, convirtiéndose en el evento más visto en la historia del boxeo. En comparación, la pelea más sintonizada de Canelo en televisión abierta fue su segunda guerra ante Gennady Golovkin, el 15 de septiembre de 2018, cuando cerca de 34 millones de mexicanos encendieron su televisor para verlo.

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