Carlos Alcaraz comenzó su participación en el ATP 500 de Viena con una victoria que le exigió paciencia y carácter. El español derrotó a Karen Khachanov en dos sets, pero necesitó poco más de dos horas para superar a un rival que lo puso contra las cuerdas en distintos momentos del encuentro.

El ruso tomó la iniciativa en el primer parcial y consiguió un quiebre que obligó al murciano a reaccionar. Alcaraz recuperó terreno, elevó su nivel en los intercambios y aprovechó una oportunidad clave en el décimo juego para cerrar el set por 6-4.

Alcaraz resiste la presión de Khachanov y sella su pase

Carlos Alcaraz saluda a unos fans al finalizar su juego | @carlosalcaraz

La segunda manga fue todavía más dramática, pues ambos jugadores mantuvieron la igualdad hasta los juegos decisivos. Alcaraz tuvo tres puntos para partido, pero Khachanov resistió, rompió el servicio del español y llegó a colocarse en posición de llevar el duelo a un tercer set.

Sin embargo, el número dos del torneo respondió de inmediato con un quiebre y llevó el parcial al desempate. Allí recuperó el control, firmó los puntos decisivos y selló el triunfo por 7-6 (7-5), para avanzar a la siguiente ronda del certamen austriaco.

El extraño bigote de Carlos Alcaraz se roba las miradas

Carlos Alcaraz estrenó un peculiar bigote | ATP

Más allá de su tenis, Alcaraz también acaparó las miradas por su nueva apariencia. El español apareció en Viena con un bigote poco habitual en él, un cambio de imagen que ya había mostrado en Shanghái y que decidió mantener para esta gira bajo techo.

El peculiar estilo tiene una historia detrás: Alcaraz prometió dejarse crecer el bigote si conquistaba el torneo de Tokio, objetivo que cumplió antes de viajar a China. Ahora, mientras busca recuperar sensaciones y cerrar la temporada con más títulos, el español combina su renovada imagen con la misma ambición competitiva que lo mantiene entre las principales figuras del tenis mundial.