El ‘hate’ contra Argentina parece más que justificado este Mundial, tiene argumentos de sobra, desde que no enfrentó a rivales del top 10 para llegar a Semifinales, de hecho tuvo la ruta más sencilla según el ranking de FIFA de los cuatro que quedan, hasta las decisiones arbitrales y del VAR, que un partido son a su favor y al siguiente también.

Hay un número para llegar a Cuartos de Final es escalofriante: en la tasa de intervención del VAR en cada 100 faltas cometidas, Inglaterra registra 3.5 revisiones que resultan en contra y sólo 2 a favor. Al contrario, Argentina mantiene la tasa de no tener chequeos en contra y 6.7 a su beneficio. Una locura.

El problema sigue siendo humano y por tanto se presta a la especulación del favoritismo de FIFA, pues es un tema de criterio, de por qué situaciones similares se sancionan con distinto juicio, pero siempre a favor de Argentina. Es un tema que se ha permitido en esta Copa del Mundo, es un hecho y no se hace nada por revertir la justificada crítica. Y el hate que genera.

EL CABLEGATE EXHIBE A LA TECNOLOGÍA

Se sigue debatiendo si el gol con el que Inglaterra empató a Noruega en Miami fue desviado por el cable de la cámara aérea y por tanto no debió contar. El argumento parecía aniquilado por la tecnología de movimiento del balón, que no detectó el contacto que desvió el esférico y que debió anular la anotación. Incluso las imágenes que ahora salen parecen evidente.

Está desatada la teoría más aceptada: que el balón sí sintió el cable, pero los datos que reflejan ese movimiento se perdieron en el trayecto por una interferencia provocada exactamente por la cámara aérea o por estar en una zona de la peor cobertura de la red de antenas, una especie de punto ciego de la señal fuera del cubo que traza la trigonometría para el chip.

LA LOCURA DEL MUNDIAL CON 64 INICIÓ EN EL SUR

Cómo pasó al final de Qatar 2022, cuando ya estaba en marcha un Mundial de Clubes que creíamos imposible y se hizo, y cuando surgió la descabellada propuesta de tener una Copa del Mundo con 48 participantes, que hoy celebramos, surge una nueva disparatada de la mente de Infantino: un torneo con 64 naciones para 2030.

La insensatez de jugarlo en tres países también era improbable y aquí estamos, como estaremos en seis naciones en la siguiente Copa, cuando no sólo España, Marruecos y Portugal sean anfitriones, sino Argentina, Uruguay y Paraguay, para rendir tributo al lugar donde inició el certamen hace 100 años.

Pues me cuentan que la propuesta de tener 64 países surgió precisamente en el Sur del continente, cuando Uruguay puso la iniciativa en la mesa de Alejandro Domínguez de Conmebol, para que la llevara a Infantino, pues quieren un pastel más grande que sólo unos partidos de inauguración. Veamos. Sería una locura… pero todo puede pasar con FIFA.