El Bayern Múnich volvió a la senda del triunfo en la Bundesliga, aunque tuvo que trabajar mucho más de lo esperado para conseguirlo. El conjunto dirigido por Vincent Kompany derrotó 2-1 al recién ascendido SV Elversberg, que por varios momentos del encuentro se plantó de igual a igual ante uno de los gigantes del futbol alemán y estuvo cerca de protagonizar una de las grandes sorpresas de la jornada.
Desde el comienzo, el cuadro bávaro asumió el protagonismo y buscó encerrar a su rival cerca de su propia área. Sin embargo, la presión no se tradujo rápidamente en ocasiones claras y Elversberg comenzó a ganar confianza. El equipo local incluso tuvo las primeras aproximaciones de peligro, aprovechando algunos errores del Bayern en la salida, mientras Minjae Kim estuvo cerca de marcar en propia puerta al intentar cortar un centro peligroso.
El recién ascendido se animó cada vez más y encontró espacios para atacar. Noah Darvich estuvo cerca de aprovechar una de esas oportunidades, mientras que en otra acción Elversberg tuvo superioridad numérica, aunque no consiguió encontrar el último pase. El Bayern sufría para imponer su jerarquía, pero cuando apareció su primera gran oportunidad, demostró por qué sigue siendo uno de los equipos más temidos de Alemania.
Al minuto 26, Lennart Karl rompió el cero. El joven futbolista únicamente tuvo que empujar el balón al segundo poste después de un preciso servicio de Ismael Saibari, en una jugada que permitió al Bayern marcharse al descanso con ventaja. Sin embargo, el gol no terminó de darle tranquilidad al campeón, que continuó mostrando imprecisiones y permitió que su rival siguiera soñando con la remontada.
Incluso antes del descanso, Elversberg encontró el camino hacia el gol, aunque la anotación de Cole Campbell fue invalidada por una posición adelantada previa. El aviso quedó claro: el conjunto local no estaba dispuesto a conformarse con haber competido dignamente. Tras el descanso, los sarreños mantuvieron la intensidad y comenzaron a enlazar posesiones largas hasta que finalmente encontraron su recompensa.
¿El Elversberg podía dar la sorpresa?
Al minuto 61, Maurice Krattenmacher, precisamente un futbolista con pasado en Múnich, se encargó de poner el 1-1 con un auténtico golazo. El mediocampista recibió el balón y sacó una fantástica rosca que terminó en la escuadra, dejando sin posibilidades al arquero bávaro. El empate desató la ilusión de los aficionados locales y obligó a Kompany a reaccionar inmediatamente desde el banquillo.
El entrenador del Bayern realizó un cuádruple cambio, entre ellos los ingresos de Joshua Kimmich y Jamal Musiala, con la intención de recuperar el control del encuentro. La respuesta fue inmediata y el cuadro visitante comenzó un auténtico asedio sobre la portería del Elversberg. Luis Díaz tuvo una oportunidad que desperdició de tacón, mientras Michael Olise estuvo a centímetros de devolverle la ventaja al Bayern después de encontrarse primero con Maximilian Rohr sobre la línea y posteriormente con el travesaño.
La insistencia finalmente tuvo premio al minuto 72. Harry Kane apareció cuando más lo necesitaba su equipo y, tras una caída dentro del área, colocó el balón con precisión en la escuadra derecha para devolverle la ventaja al Bayern Múnich. El delantero inglés volvió a aparecer como el hombre capaz de resolver los partidos complicados y puso el 2-1 definitivo.
En los minutos finales, Elversberg volvió a buscar el empate y el triunfo del Bayern llegó a correr peligro. Los locales demostraron que su buen inicio de temporada no es casualidad y durante largos pasajes pusieron contra las cuerdas al campeón alemán. Finalmente, el conjunto bávaro logró resistir y se quedó con tres puntos que lo colocan a solamente dos unidades del liderato.
Con este resultado, el Bayern recuperó el camino de la victoria después del empate ante Schalke y sumó su tercer triunfo en ocho visitas ligueras al Sarre. Para Elversberg, en cambio, quedó el sabor amargo de una primera derrota histórica en la máxima categoría, aunque también la certeza de que puede competir frente a los grandes. El campeón ganó, pero volvió a dejar dudas sobre ese dominio arrollador que mostró durante la campaña anterior.

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