El futbol mexicano despide a uno de sus proyectos más emblemáticos y con mayor impacto social de los últimos años. El Club Deportivo Muxes A.C., ampliamente reconocido por ser el primer equipo profesional abiertamente incluyente en el país y un gran referente de la comunidad LGBT+, ha anunciado de manera oficial el cese de todas sus actividades deportivas.

Club Muxes l Instagram: @clubmuxes

La escuadra, que competía en la Tercera División Profesional y contaba con diversas categorías formativas, compartió la dolorosa decisión a través de un emotivo comunicado. Tras siete años de historia, esfuerzo constante y un firme compromiso social en las canchas, la directiva del conjunto mexiquense determinó que es momento de cerrar este ciclo.

En su mensaje de despedida, la institución resaltó la satisfacción de haber contribuido activamente al crecimiento deportivo de decenas de jóvenes futbolistas. Su principal objetivo siempre fue brindarles un espacio seguro y competitivo para perseguir sus sueños, un propósito que cumplieron con orgullo y que marcó una diferencia en el balompié nacional.

El nombre Muxes permanecerá en la memoria de quienes formaron parte de esta gran familia y quienes creyeron en este proyecto desde el primer día. Gracias por acompañarnos en este camino. Esta etapa llega a su fin, pero los recuerdos, las enseñanzas y el legado permanecerán siempre.

Un legado de inclusión que permanecerá en el futbol

La directiva agradeció profundamente a los jugadores, cuerpos técnicos y aficionados que creyeron en este proyecto desde el primer día. Aseguraron que, aunque la etapa competitiva llega a su fin, los recuerdos, las valiosas enseñanzas y el legado de igualdad que construyeron en cada partido permanecerán intactos en la memoria colectiva.

Club Muxes l Instagram: @clubmuxes

Con su partida, el futbol mexicano pierde no solo a un club competitivo, sino a un estandarte de lucha contra la discriminación y la homofobia en el deporte. El nombre de Muxes quedará grabado en la historia como el equipo que demostró que la pasión por el balón no conoce de géneros ni de orientaciones.