El Gran Premio de Mónaco es uno de los más emblemáticos e históricos de la Fórmula 1, pero el aumento de tamaño de los monoplazas en la época contemporánea lo ha convertido en un circuito de difícil conducción, no solo en carrera, sino también en la clasificación, como se vio este año. 

El trazado angosto en las calles de Monte Carlo provoca mucho tráfico durante la qualy, mientras que en la carrera es casi imposible rebasar y altas probabilidades de accidentes. Así ocurrió este domingo apenas en la salida, con los choques entre Sergio 'Checo' Pérez y los dos Haas, así como un toque entre Carlos Sainz y Óscar Piastri y la colisión entre los Alpine