Ni los mejores guiones teatrales se comparan a las historias que nos han regalado los partidos de la Eurocopa, y la victoria de Inglaterra por 2-1 sobre Dinamarca no se quedó atrás.
La Selección de Dinamarca partía como la presa ante unos leones que contaban con un Wembley que aplaudía todo lo bien y mal hecho en el terreno de juego. Inglaterra comenzó con una presión constante, pero sin lograr poner en peligro el marco danés que contaba con un oficial más astuto que los de Scotland Yard.
Dinamarca empezó a controlar el balón gracias a los pies dotados de jugadores como Delaney, Braithwaite, Dolberg, Maehle y Damsgaard. Este último realizó un trazo disruptivo en un lienzo verde que fue testigo de algo que pocos entendieron, pero que todos asumieron como una obra de arte.
El segundo tiempo hizo más enorme la figura nórdica de Schmeichel, quien en dos oportunidades realizó unas atajadas impresionantes. El cansancio, la ansiedad y el nerviosismo provocaron que el partido se fuera a la prórroga.
No puede ser un partido memorable sin polémica arbitral, y aunque el VAR llegó a erradicarla, esto ha sido una misión fallida. Cerca del minuto 13 del primer tiempo extra, Sterling cruzó a los defensas daneses como si fueran montes helados y de pronto cayó dentro del área grande para que acto seguido se marcara penalti.
El VAR reiteró la decisión del central y Harry Kane se preparaba para llevar a la gloria a su país. El delantero del Tottenham erró su disparo ante un Schmeichel inspirado, pero el rebote le quedó a Kane quien como un león hambriento aprovechó la oportunidad y anotó el gol del triunfo.
Al final Dinamarca no tuvo capacidad de reacción consecuencia del canzancio y la Selección Inglesa se enfrentará a Italia en la Final de la Eurocopa 2020.
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