Guillermo Ochoa no sabía que iba a jugar. Javier Aguirre tampoco le había adelantado nada. Así fue como se dio uno de los momentos más emotivos del último Mundial para el histórico arquero mexicano, quien ante Chequia disputó algunos minutos y se convirtió en uno de los protagonistas de una noche que, reconoce, todavía le provoca emociones.
Durante el evento México Siglo XXI, de Fundación Telmex Telcel, Ochoa y Aguirre recordaron aquel momento en el que el guardameta ingresó al terreno de juego para disputar su sexto Mundial, una decisión que tomó por sorpresa al propio Memo.
"La gente cree que Rafa, Javier, el cuerpo técnico lo haya platicado conmigo y no, yo no supe nada hasta ese momento y ese día", explicó Ochoa,
"Yo conozco a Javier y todos me preguntaban que si iba a jugar, qué preparamos, qué hacemos, y yo decía que no. Yo conozco a Javier y se le va a dar la seriedad que merece el partido; si me pregunta, ya será otra cosa", relató.
¿Qué significó el Mundial para Guillermo Ochoa?
Para Ochoa, aquel Mundial tuvo un significado especial por todo lo que había tenido que superar en los años previos. Las lesiones incluso lo llevaron a pensar en el retiro, pero encontró la manera de prepararse y llegar a la cita mundialista.
“Busqué disfrutar el día a día con Javier. Fue especial y más en mi país. Estar en el sexto Mundial fue importante; lo demás fue ganancia. Este momento fue la cereza del pastel”, confesó
"Se alinearon las estrellas": Memo Ochoa
Memo, quien recordó cómo la afición comenzó a corear su nombre mientras se encontraba junto a Carlos Acevedo y sus compañeros le pedían a Aguirre que lo metiera al campo. “Se alinearon las estrellas. Fue una mezcla de emociones. Se me sigue partiendo el corazón; ese mes lloré como nunca en mi vida”, recordó.
Aguirre, por su parte, confirmó que la entrada de Ochoa no fue un regalo. “No me acuerdo lo que le dije al pinche Memo, pero es cierto, como bien dice, se alinearon los planetas. Yo no regalo nada”, afirmó el entrenador mexicano.
“Con Memo habíamos hablado la situación: si no estaba bien, no iba a jugar. Memo merecía jugar, entrenaba como nunca, era el primero en llegar a entrenar, parecía que era su primer Mundial, compitió. Se dio una buena relación. Sus compañeros se cuadraban con él. No le regalé nada a Memo, él merecía jugar y se dio todo para que jugara, para que el público lo ovacionara”, sentenció Aguirre.

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