Se cierra el Mundial para México con 4 triunfos sin recibir gol y una dolorosa derrota frente a Inglaterra. Estamos posicionados en los 10 mejores de la Copa del Mundo.
La actitud de nuestros jugadores no puede ya ponerse en tela de juicio. Ha quedado demostrado que jugamos siempre a la altura de nuestros oponentes, sin la menor señal de duda, de achicarse o de mostrar sentimiento de inferioridad. Se jugó de frente, te tú a tú, con atrevimiento, con fuerza y determinación. Aunque no hayamos ganado el quinto partido, debemos reconocer y atesorar la actitud lograda.
Lo llamo un punto de inflexión porque es necesario atesorar y ritualizar este gran momento. No dar marcha atrás. En este Mundial, México le da la vuelta a la hoja a los viejos complejos y las desafirmaciones del mexicano. Debemos abandonar todas las metáforas que nos influyeron en el pasado y que espero mencionar por última vez, los cangrejos, los ratones y cualquier otra descripción desafirmadora debe desaparecer de nuestra narrativa. Ritualicémoslo para sumarnos a este México renovado en actitud.
Este cambio es extremadamente valioso porque las culturas ganadoras no nacen cuando se obtiene un campeonato; nacen cuando cambia la forma de pensar. Aquí algunos de los factores para atesorar:
1. La certeza sustituyó al miedo:
Uno de los cambios más evidentes fue la actitud con la que enfrentaron cada partido. No parecía un equipo esperando que algo malo ocurriera, sino un grupo convencido de que podía competir contra cualquiera.
2. Se cambió el enfoque de "no perder" por el de "ir a ganar":
Muchos equipos juegan desde la protección. México pareció hacerlo desde la iniciativa.
3. El equipo jugó más conectado que dependiente de individualidades:
Algo que caracterizó al grupo fue que el rendimiento parecía surgir del funcionamiento colectivo más que del talento aislado. Hubo confianza interpersonal, comunicación y sacrificio por el compañero. Los grandes equipos hacen que cada jugador eleve el rendimiento del otro.
4. Aprendieron a convivir con la presión:
Jugar un Mundial en casa genera una presión gigantesca. Sin embargo, nuestros jugadores parecieron transformar esa presión en energía y disposición para ir al ataque.
5. La resiliencia dejó de ser un discurso:
Durante el quinto partido hubo momentos difíciles. Lo importante fue observar que el equipo no parecía derrumbarse emocionalmente. La resiliencia no consiste en no sufrir. Consiste en recuperar rápidamente el foco después de una adversidad. Los grandes equipos reducen el tiempo entre el error y la recuperación.
6. Se fortaleció una identidad nacional positiva:
Un aspecto muy interesante fue el efecto psicológico que produjo en todo el país. Cuando una selección representa ciertos valores, las personas no solamente celebran victorias. Se identifican con una forma de comportarse.
Los jugadores transmitieron ideas como valentía, disciplina, esfuerzo, unión y orgullo. Nuestro equipo influyó enormemente en poder modificar la narrativa colectiva de un país.
Es necesario aprovechar el momento para que las nuevas generaciones tengan claro que debemos seguir trabajando en la calidad de nuestro fútbol, pero en cuanto a la actitud, México ha demostrado grandeza y debemos sentirnos orgullosos.
Tuve la oportunidad de vivir el partido contra Inglaterra en el Zócalo de la Ciudad de México en el marco del FIFA Fan Festival. Se notó una extraordinaria organización y tuve una magnífica experiencia. Pude constatar el apoyo incondicional, la entrega y el compromiso de los aficionados. Ya internacionalmente se han hablado cosas positivas de nosotros. Yo lo refuerzo y lo subrayo: nuestra afición también se entregó y apoyó con todo a nuestro TRI.
A los que critican la celebración de este cambio de actitud los respeto. Es importante aclarar que no estamos hablando de que ya hemos dado nuestro mejor fútbol. Ya hemos escuchado a los especialistas explicando que nos faltan jugadores con mayor calidad y con experiencia internacional para subirnos a los ocho primeros. Además de los cambios que están en discusión en torno al formato de la Liga MX.
Desde la psicología del alto rendimiento, la verdadera herencia que puede dejar esta generación es un nuevo estándar mental para el fútbol mexicano y un ejemplo de cómo la confianza, la identidad y el compromiso colectivo pueden transformar el desempeño de cualquier equipo.
Estimados lectoras y lectores: Rescatemos que hemos consolidado un elemento clave para tener éxito: Una actitud de certeza que nos permite competir y dar lo mejor de nosotros. Enhorabuena por este gran equipo.
“Revitalízate, vuelve a la esencia de lo que te da el éxito”.

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