​Hablar de Selección Nacional de repente se torna complicado. En un ambiente donde todo pasó de la alegría a la frustración, un ambiente sensible, suele causar molestias y reacciones contrarias a lo que pueden opinar muchos. No trato de generar empatía; creo que el periodista no está para caer bien o no a la gente, sino que la vieja escuela me enseñó que uno debe apegarse a la objetividad. Sí, la misma que se ha perdido en los últimos años al normalizarse el ponerse playeras de un equipo para dar una opinión.

​En esta ocasión no me voy a poner la ‘verde’. Como mexicano, pero también como comunicador con 36 años de experiencia, puedo asegurarles que se siente una decepción general por lo sucedido en lo que se denominó ‘nuestra Copa del Mundo’. ¿Por qué? Porque no se va a presentar otra oportunidad igual para traspasar esa barrera del quinto partido. Nos quedamos en los Octavos de Final, en nuestra casa, el Estadio Azteca y con nuestra gente, la número uno del mundo en cuestión de animación.

​No me alegra que haya sido eliminado México ni que se hayan cortado las ilusiones de mucha gente, pero otra vez, como cada cuatro años, debemos hacernos una revisión exhaustiva de lo que no se ha hecho y se debe hacer. No se nos puede olvidar el tema del ascenso/descenso. Tampoco el número indiscriminado de extranjeros. Mucho menos que verdaderamente se apliquen filtros para que los foráneos vengan con un mayor nivel.

​No debemos pasar por alto que la Liga de Expansión es una mentira. ¿O acaso, más allá de los clubes participantes, verdaderamente es de interés? Los problemas del futbol mexicano no iban y no van a desaparecer con quedarnos en Octavos de Final o avanzar a los Cuartos de Final. Es más, nos hubiera hecho mucho daño avanzar, porque entonces validaría a los directivos que lo que se está haciendo es correcto, y no necesariamente es así.

​El futbol mexicano, aun con lo sucedido en este Mundial, sigue estancado. Ojalá esta competencia sirva para que muchos se vayan al extranjero a jugar en los mejores niveles. No nos engañemos: la Liga MX es emocionante, pero con los intereses económicos por encima de los deportivos, luce complicado su crecimiento.

​No se trata de quemar en ‘leña verde’ a Javier Aguirre por sacar a Julián Quiñones o a Gilberto Mora. Tampoco de culparlo porque llevó a jugadores como 'La Hormiga' González, o a Alexis Vega, que nunca estuvo para el equipo. La experiencia de Aguirre le ayudó a hacer lo mejor, pero no pueden pedirle más cuando la materia prima, de cierta forma, es talentosa pero con limitaciones competitivas que sí tienen, por ejemplo, los ingleses.

​Muchos pueden considerar que México hizo un gran Mundial, pero quizá manejados por intereses. La realidad es cruda: no avanzamos a los Cuartos de Final y eso que teníamos todas las condiciones para hacerlo. ¿Por qué Marruecos sí y nosotros no? Falta trabajar mucho. Nos colgamos de las cosas que se hicieron bien, pero no en forma extraordinaria. Seamos objetivos: México nos dio lo que le alcanzó. No más.

​Hay que ponerse a trabajar desde ya en las estructuras; dejarnos de la corrupción desde fuerzas básicas y de los negocios con las transferencias de extranjeros de medio pelo. Que los equipos de Liga de Expansión aspiren al máximo circuito y que se exporten jugadores para que estén en los mejores niveles. Mientras tanto, sólo le daremos vueltas a la rotonda gritando: ¿y si sí? ¿Y si mejor nos ponemos a trabajar? Créanme que cambiarían mucho las cosas y entonces sí sería nuestro mundial perfecto.